En una víctima más de la delincuencia capitalina se convirtió la noche del lunes el periodista deportivo oriundo de Puerto Natales, Fernando Solabarrieta Chelech, quien junto a sus padres fueron asaltados en la comuna de Providencia, en la Región Metropolitana.

El hecho ocurrió pasadas las 23,15 horas y tuvo lugar en calle Luis Thayer Ojeda, frente al departamento del comunicador, cuando éste junto a sus padres Ciro Solabarrieta y Margarita Chelech, se encontraban conversando estacionados en un vehículo tras haber ido a cenar a un restaurante. Fue en ese momento cuando tres individuos desconocidos los interceptaron premunidos con armas punzocortantes, lo que implicó que la familia tuviera que hacer caso a las exigencias de éstos para evitar ser atacados por los sujetos.

“Nos estacionamos y nos pusimos a conversar por dos a tres minutos, cuando de repente aparecieron por los dos costados del auto, dos por el lado del conductor donde estaba Fernando y uno por el lado mío, que estaba de copiloto. Por el lugar no había nadie, no pasó nadie por la calle en todo ese momento, se debió haber demorado un minuto y medio a lo más. Yo pedí auxilio un montón de veces, gritando, y no apareció nadie”, manifestó el papa Ciro, en conversación exclusiva con El Natalino.

La repentina aparición de los tres sujetos causó sorpresa en los magallánicos, pero el verdadero temor comenzó cuando empezaron a hacer ademanes amenazantes portando unos punzones de gran tamaño, conminando a las víctimas a descender del vehículo.

“Fue un susto muy grande, es algo que todavía no puedo creer lo que nos pasó. Nunca me había pasado algo así, yo pensé que nos estaban haciendo una broma o algo similar”, manifestó asimismo la mamá Margarita.

A la vez, el padre del relator deportivo agregó que “los tres tipos estaban armados con unas armas igual a las que usan en las cárceles, unos punzones largos y amenazando en todo momento de querer clavártelo”.

Producto de lo anterior, la familia accedió a las peticiones de los delincuentes, pudiendo bajarse del móvil, momento en que Fernando intentaba ganar tiempo y prolongar poco a poco la situación para así ver si aparecía alguien que los pudiese socorrer. No obstante, los malhechores actuaron veloz y violentamente, tanto así que al momento en que la mamá del periodista descendía del vehículo, este ya estaba en marcha, lo que implicó que ella se golpeara con la puerta, azotando su cabeza sobre el asfalto.

Agresión al periodista

Por otra parte, la acción disuasiva realizada por el periodista le costó una agresión por parte de uno de los individuos, el cual clavó superficialmente el punzón en el muslo derecho de la víctima. Afortunadamente, la herida fue considerada clínicamente de carácter leve.

“Con esto perdimos la tranquilidad, ya no es lo mismo. Esa calle para mí era lo más tranquilo que había, con tránsito hacia una sola dirección, hacia Providencia, pero a las 23 horas que te asalten de esa manera, es complejo”, complementó Ciro.

Los sujetos concretaron su propósito en el denominado “portonazo” o robo con violencia e intimidación, huyendo en dirección desconocida con el automóvil marca BMW X4 de Fernando Solabarrieta, y otras especies que en su totalidad fueron avaluadas en la suma aproximada a los 40 millones de pesos.

Pérdida inestimable

“Ahora estamos tranquilos, anoche estuvimos hasta las 7 de la mañana con el procedimiento. Después Fernando y mi mujer tuvieron que ir a constatar lesiones. Lo que más le dolía a Fernando era un (reloj) Rolex que tiene como 50 años y que le regaló su abuelo. El lo usaba siempre. Ese costaba como 3 millones pero más que el valor, él lamenta lo que es la parte sentimental”, aseveró el padre del comunicador.

Finalmente, el procedimiento fue adoptado por efectivos de Carabineros de la comuna de Providencia, y tras informar de lo sucedido al fiscal de turno, éste instruyó a los efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) seguir con el caso, y efectuar las pericias de rigor tendientes a identificar a los delincuentes, que hasta el cierre de esta edición continuaban prófugos.