Normar el avistamiento en forma segura de los pumas en el Parque Nacional Torres del Paine es el objetivo del estudio que se encuentra desarrollando el Centro Regional Fundación Cequa en alianza con Conaf Magallanes y la Asociación de Guías de Turismo Locales de Puerto Natales.

El proyecto que en los próximos meses debiera concluir se denomina “Desarrollo de una oferta turística segura para el avistamiento de pumas en el Parque Nacional Torres del Paine”, el cual cuenta con el financiamiento del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional.

El proyecto surgió como una necesidad ante el hecho que el avistamiento de pumas en el Parque Nacional Torres del Paine se ha convertido en los últimos años en una alternativa turística que atrae a viajeros de distintos lugares del mundo. Aunque todavía no se ha masificado, hay consenso en que debe ser regulado por los riesgos que implica estar cerca de un felino de esas características. Es en ese contexto en que se está desarrollando un proyecto de investigación que propone un modelo de gestión para la observación turística de pumas de manera segura.

El médico veterinario José Luis Cabello lidera el estudio que resalta el trabajo colaborativo entre las distintas instituciones relacionadas con la presencia del puma en el Parque Nacional Torres del Paine. Mencionó a la Corporación Nacional Forestal y en particular a sus guardaparques, a los guías de turismo, al Servicio Agrícola y Ganadero (Sag), ganaderos y empresarios del sector turístico de Ultima Esperanza.

Obligación de contar con guía

La investigación ha tenido una positiva acogida por parte de los distintos actores mencionados y prueba de ello es que Conaf emitió recientemente una resolución, que establece la obligatoriedad de visitar el sendero ubicado entre Laguna Amarga y lago Sarmiento sólo acompañado por un guía habilitado para ello. Se trata de una normativa de carácter temporal mientras se define con precisión la nueva reglamentación y modelo de gestión para la observación turística de pumas de manera segura. Esto, en coherencia con los resultados del proyecto FIC que ejecuta Cequa.

Para José Luis Cabello este tipo de acciones surgen como consecuencia de un análisis de varios años, que comenzó a considerarse hacia el año 2004 cuando empezó a apreciarse el interés de algunos turistas por el avistamiento de pumas en el conocido parque nacional administrado por la Conaf.

En la actualidad se está ofreciendo el avistamiento de pumas en el Paine como alternativa turística con positivos resultados, pero se requiere de una normativa que permita un avistamiento seguro de la especie tanto para los que tienen experiencia en el guiado de este tipo de turismo como para aquéllos que quieren incorporarse a la actividad.

El proyecto considera crear una base de datos con la información que proporcione Conaf, la Asociación de Guías de Turismo Locales de Puerto Natales y los operadores turísticos de pumas. “Esto permite establecer que ya se cuenta con una imagen visual de lo que está ocurriendo con los pumas”, agregó.

La directora ejecutiva del Centro Regional Fundación Cequa, doctora Paola Acuña Gómez, manifestó que iniciativas como ésta responden a uno de los objetivos de los centros regionales de investigación científica y tecnológica en cuanto a generar valor a las instituciones públicas, aportando con conocimiento científico que fundamente nuevas normativas o políticas públicas».

Estrategia participativa

José Luis Cabello advierte que el logro más importante alcanzado hasta ahora es el taller participativo realizado los días 9 y 10 de julio en Puerto Natales, donde se reunieron los representantes de todas las instituciones que están relacionadas con el avistamiento turístico de pumas en el Parque Nacional Torres del Paine. Enfatizó la relevancia de este encuentro porque permitió socializar las medidas que la Conaf tomará sobre este tema.

Michael Arcos, funcionario de Conaf Magallanes y coordinador técnico del Parque Nacional Torres del Paine, coincide con José Luis Cabello en que los 8,6 kilómetros que conforman el sendero Aonikenk -entre Laguna Amarga y Sarmiento- tienen la densidad más alta de pumas en la región, lo que indudablemente se hace muy atractivo para el visitante.

Recordó que la Conaf se vio en la necesidad de generar reglas para el avistamiento de pumas, por lo que se buscaron instancias participativas para regular esta práctica, cuya evolución ha sido paulatina en el tiempo. “Entendemos que se pone en valor al puma al hacer este tipo de observación segura y bajo las normas que el proyecto Cequa define. Acá hay un beneficio económico para la comunidad pero también para el puma porque cobra valor como especie. Ahora no sólo se le protege en el Paine sino que en todo el entorno. Hay ganaderos que se están dedicando a esta actividad y por lo mismo están protegiendo a la especie”, explica.

Para Arcos este tipo de turismo empezó a conocerse a partir de documentales que aparecieron en medios internacionales como National Geographic. Y a través de internet surgieron hacia los años 2013 y 2014 ofrecimientos para observar al puma en su hábitat natural, pero en horarios poco adecuados y en sectores que no correspondían. En la actualidad hay chilenos y extranjeros que ofrecen este servicio y la mayoría de ellos corresponde a personas que tienen presencia en la región.