Magallanes traicionado

Escrito por Ramon Arriagada S. | 15 de Junio de 2017 27

Ramon Arriagada Difícil es para el ciudadano común tener una explicación sobre lo que está sucediendo al interior de la Universidad de Magallanes. En mi interés por los destinos de nuestra “Alma Mater” magallánica, he tratado de comprender el conflicto, pero sólo he encontrado visiones reduccionistas y sesgadas. Los estudiantes se tomaron el campus aduciendo falta de cumplimiento de compromisos, pero no son explícitos de sus afanes y desafecciones respecto de la autoridad, en eso han reprobado. Aparecen en una actitud rebelde, desproporcionada y sin causa. Al parecer no les interesa ser comprendidos ni ganar aliados.

Confieso haberme impactado con la foto-portada de este diario del jueves pasado, cientos de estudiantes en una asamblea multitudinaria. Sabido es que en la Universidad de Magallanes no existe federación estudiantil y al parecer no está en el ánimo de ellos tenerla. Es posible, sean las nuevas señales, la espontaneidad y la confluencia de estados de ánimos compartiendo la exasperación por haber sido tramitados. Dificulto que otro grupo social en Magallanes pueda tener la convocatoria de los universitarios movilizados. Ningún grupo político, tendencia o agrupación religiosa se ha atribuido el éxito de la movilización. Un observador cercano, al ver la gráfica del diario, repara que la mayoría está más preocupado del celular, ¡Pero dónde no!, le respondo.

El rector de la Umag, me imagino conmocionado por tanta desobediencia, escribe en su columna, “Por eso cabe preguntarse cómo se ha llegado a esta efervescencia, a esta situación en que un pequeño grupo anestesia a todo el resto, alejándolo de sus metas formativas”. Me parece un enfoque poco feliz de la autoridad universitaria, pues debiera considerarse satisfecho de tener al menos un estamento de su comunidad, que reacciona y está dispuesto a denunciar ante la opinión pública, las incomodidades de estudiar en una Universidad con carencias por su condición de ser una casa de estudios arrinconada en el sur del sur. En esta instancia comunicacional, de mucha movilidad y de redes informativas, los jóvenes ven otras realidades educativas, comparan y constatan aquí, demasiada mezquindad de apoyo en el proceso enseñanza-aprendizaje.

El rector Oyarzo comenta ironizando el cartel oficial de la toma, es la foto de la autoridad universitaria con un punzante requerimiento, “Se busca”. Es posible que su creador haya captado las sensibilidades en el movimiento estudiantil; más que un “Reward” de recompensa por alguien que huye o rehúye es un sentir colectivo, que llama al jefe de la manada a dirigir un movimiento persiguiendo la dignidad para una comunidad educativa. Los estudiantes son el único estamento, que es pasajero, no tiene un afecto-permanencia. Son parte de la élite intelectual del país. Es peyorativo, decir de ellos, que son influenciables y anestesiables.

En sus reflexiones de la movilización, el rector Oyarzo, recuerda con mucha claridad, los momentos vividos en las universidades chilenas en los años 60 de nuestro siglo de jóvenes estudiantes y las instancias que rodearon la Reforma Universitaria. Es posible él haya marchado junto al rector Enrique Kirberg en la desaparecida Ute, como yo lo hice en la Universidad de Concepción con el doctor Edgardo Enríquez Froeden, en defensa de la autonomía. En tiempos del rector Castillo Velasco en la Pontificia Universidad Católica y de Eugenio González Rojas de la Universidad de Chile. Todos ellos dirigiendo a sus comunidades universitarias, exigiendo para ellas, un papel de protagonismo en los cambios sociales que exigía el país.

Tal vez haya llegado el momento de interpretar mejor las señales que vienen del estamento estudiantil. Las aulas universitarias están para la reflexión guiada por la razón. En ningún otro lugar están las condiciones para que progresen el entendimiento y el saber. En nuestras universidades, es también el momento de demostrar a la autoridad política, que su misión de cultura es inconciliable con el frívolo economicismo.