Desde mi Balcón Natalino: La carne y la leche nuestra de cada día

Cartas

Hace bastante que han desaparecido de los espacios de opinión en Magallanes, posiciones con fundamentos y meditadas, respecto a nuestro desarrollo como región; ello evidencia un deterioro de nuestra capacidad crítica. Hacía tiempo que un sector productivo regional no manifestaba aprensiones respecto a políticas públicas que les perjudicaban. Nos referimos a la opinión de la Asociación de Criadores Angus de Magallanes, por la competencia desleal en la comercialización de la carne bobina, que se expende al interior de Zona Franca.

Los productores perjudicados por la competencia desleal, ya que las ventas en el interior de Zona Franca son sin Iva, pidieron la intervención del ministro de Agricultura, ello para destrabar el conflicto en la comercialización, donde se les va la sobrevivencia como sector productivo. La autoridad ministerial dijo llevar en carpeta el tema y presentarlo ante la cartera de Hacienda y avanzar en la solución del tema. El secretario ministerial, José Fernández, dio muestras de preocupación y es por eso que se refirió a la tipificación de la carne, proveniente desde el matadero de origen. La razón: los cortes están muy lejanos a nuestra tipificación, una de las principales críticas de los productores locales.

Todo el trámite precitado me hizo recordar los esfuerzos que hicimos como comercio natalino – hace unos diez años- para lograr que los beneficios de vender sin Iva llegaran también a Puerto Natales. Pedimos en todos los tonos la posibilidad de las llamadas “ventas por encargo”, que en esos años se usaba en la relación comercial entre Zofri con el comercio de Arica. Nuestra petición estaba fundada en que las firmas comerciales del interior de Zona Franca, vendían y siguen vendiendo por encargo, en sus negocios de Natales. Que en las adquisiciones de Chile Compra, siguen ganando las propuestas de aquellos que ofrecen mercaderías sin Iva, pues el funcionario público, está mandatado para comprar al más bajo precio.

Por aquellos años invocábamos ingenuamente el artículo 42 de la ley, origen de estos recintos; ella, le daba a los intendentes la capacidad para “dictar normas y procedimientos de control y supervigilancia que estimen necesarios para el normal funcionamiento de zona franca”. Pero históricamente los intendentes jamás se metieron en honduras, incapaces de cambiar las reglas de juego a las firmas comerciales del recinto cerrado, que ya tenían un peso económico en la región.

Por nuestra experiencia de habitantes marginados de la posibilidad de alivianar nuestra “canasta de alimentos y otras muchas canastas”, como lo sugiere un ejecutivo del recinto, concurriendo al gran supermercado amurallado, las expectativas de los productores de carnes regionales sufrirán el deterioro del tiempo y la paciencia; primará la ortodoxia económica y lo que un columnista santiaguino denominara como la “idiotez de las provincias” (La Segunda, viernes 1 de junio). Su autor, Hugo E. Herrera, sostiene “La capital se lleva gran parte de las cabezas dotadas de las provincias… la falta de conciencia telúrica de las élites redunda en una débil institucionalidad territorial de las provincias”. ¿Le interesará a algún personero santiaguino de la cartera de Hacienda, la competencia desleal de la carne molida de Zona Franca, y las justas aspiraciones de los angustiados criadores de ganado?

No puedo dejar de identificar las aspiraciones locales con las demandas de los productores lecheros chilenos. Los precios de la leche caen, porque las transnacionales ingresan al mercado nacional la llamada “leche reconstruida”: es leche en polvo a la cual le agregan agua. Hoy previa lectura de la denuncia ante la Fiscalía Nacional Económica por prácticas anticompetitivas de Watts y Nestlé (capitales suizos en compañía de Luksic) y Soprole (transnacional neozelandesa), me he cuadrado con Colún, que dice tener toda la magia del sur, comercializadora del 100% de la leche producida en Chile, ha sido mi aporte soberano y provinciano del sur en las redes sociales en defensa de una causa justa.