Desde mi Balcón Natalino: Salmoneras: en Puerto Natales no les será fácil

Cartas

No son pocos quienes en sus análisis sobre la llegada masiva de las salmoneras a Ultima Esperanza -creen se dará una repetición de escenarios- como lo sucedido en Chiloé a partir del año 1982, con sus efectos invasivos sobre el territorio y su cultura. Lo sucedido en el archipiélago chilote fue violento, pues los grandes capitales que se mueven en la engorda y exportación de salmones, reviraron la vida de esos territorios. Fue la llegada del capitalismo salvaje a escenarios no contaminados con la cultura de la movilidad social; la modernidad asaltando una sociedad tradicional.

En Chiloé era desconocido el trabajo asalariado. Orgullosamente el chilote procuraba mantener lo inestimable de su economía solidaria, de sus mingas, del trueque, una economía autárquica y autosuficiente. Chiloé, territorio marginal, poco ambicionado por los inversionistas, con la llegada de las salmoneras aceptó ingresar a la internacionalización de su economía.

Con la llegada de los primeros centros de crianza de salmones a Curaco de Vélez (1982), se rompe el círculo de su convivencia social. Muchos de sus habitantes fueron a las nuevas actividades normadas de trabajo, dejaron sus campos y su cultivos tradicionales. Vino la modernidad y el clásico quiebre violento con el pasado. Hasta se rompió el patrón migratorio. Los flujos de mano de obra chilota dejaron de llegar a la Patagonia tanto chilena como argentina.

Un Estado ausente avaló la intervención sin límites sobre un paisaje único en el mundo por su inmensidad, belleza y diversidad. Es cierto llegó la modernidad, pero a la vez, los ciudadanos del archipiélago sureño quedaron expuestos a la crisis económicas mundiales. En el período que va de 1982, hasta 1990 se convivía con el silencio socio-ecológico; no había posibilidad de optar por otro tipo de desarrollo económico que no fuera impuesto por la dictadura. En Chiloé no hubo discursos alternativos, había que crecer de acuerdo a la conveniencia de la inversión extranjera. El Estado sumiso ante tanta inversión, estuvo sólo para facilitar la instalación de los capitales, generando vías de acceso en caminos, construyendo viviendas y ampliando la capacidad educativa y salud para los recién llegados.

Ahora los tenemos en Magallanes en una cantidad no presupuestada. En canales y golfos lejanos, hasta no hace mucho conocidos por ser lugar de naufragios violentos. Canal Smith, canal Gajardo, boca noroccidental del estrecho de Magallanes. Es tan bueno el negocio y la producción que ni siquiera han pedido leyes de excepción, como otros productores del mismo rubro.

Seguirán llegando y muchos hablan ya de la “Noruega chilena”. Como tendrán instalaciones en tierra, plantas procesadoras específicamente, en Puerto Natales las opiniones comienzan a dividirse. Los partidarios del desarrollo sin límites de la industria salmonera, hablan del imperativo económico de su llegada. En instancias que creíamos en el turismo como nuestra única y específica fuente de impulso hacia una economía sustentable.

Desde Santiago, el omnipresente centralismo, plantea que la única posibilidad de crecer es a través de la inversión, pero para ello, se deben destrabar todas las acciones para permitir el urgente crecimiento económico; de lo cual se deduce que para los empresarios salmoneros, desde ahora en adelante, conseguir un AAA (Areas Apropiadas para el ejercicio de la Acuicultura) será más fácil que arrendar una cabaña de turismo en Natales.

Una multitud de natalinos concurrió a intervenir en la Reunión de Participación Ciudadana, para debatir la instalación de una procesadora de salmones en un lugar, donde se suponía era de futuro residencial. Los oradores dispuestos a luchar sin transar. Sin el silencio socio-ecológico de otrora, jóvenes ecologistas, defienden el territorio contra los invasores, pero reconocen su ninguna participación en las decisiones político-partidarias. Y se quejaron de las autoridades que ellos con su abstención, posibilitaran ser elegidas, hayan estado ausentes de tan trascendental debate.