NATALES un progreso SIN MINERÍA: Sus promesas las creyeron en Tocopilla, Mejillones, Coronel, Huasco

Escrito por SIMona y Mona | 24 de Nov. de 2016 221

Cartas La belleza y Tranquilidad sumadas al aislamiento, nos envuelven en una burbuja que nos hace perder la perspectiva de la realidad país y así perdemos de vista tanto lo bueno como lo malo, ya que estamos inmersos en nuestro paraíso que por mucho parecía detenido en el tiempo. De esta misma ventaja que da el aislamiento proviene el anhelado deseo de progreso y he aquí el gran dilema, ¿De qué forma interpretamos el progreso?, ¿Qué es el progreso? ¿Nos vemos realmente como parte de él o solo un instrumento?

El progreso debiese ser concebido y ejecutado por medio de políticas públicas y a su vez privadas que integren a las comunidades y que signifiquen una mejora en la calidad de vida, lo que no siempre tiene relación con una mejora en la economía, que por lo demás no es transversal. Citando a John Bagnel Burry; “Podemos creer o no creer en la doctrina del progreso, pero en cualquier caso no deja de ser interesante estudiar los orígenes y trazar la historia de lo que es hoy por hoy la idea que inspira y domina la civilización occidental.”

Es así como en pro del progreso, es que Chile ha convertido a cientos de comunidades y entornos naturales en zonas de sacrificio de esa forma invocando al Progreso justifican el funcionamiento de una actividad nociva. Zona De sacrificio es ciertamente un concepto nuevo para nosotros y con la inocencia del pueblerino, nos cuesta entender como algunos chilenos valemos tan poco como para poner en riesgo nuestra salud y por ende calidad de vida. Este concepto hace alusión al entorno que rodea ciertas industrias que tienen impactos significativos e irreversibles en el medio ambiente y humano, es decir industrias contaminantes y con cero medidas de mitigación y reparación.

Estas zonas son devastadas, invadidas y utilizadas para fines económicos privados, dejando como consecuencia la vulneración de derechos básicos y constitucionales como el derecho a la vida, salud y vivir en un ambiente limpio y libre de contaminación.

Tomando en cuenta este mal entendido y mal ejecutado pilar llamdo “progreso–desarrollo” es que les pregunto; ¿Es una mina de carbón a rajo abierto lo que queremos para el progreso de nuestro pueblo? ¿Queremos convertirnos en una zona de sacrificio?.

Ya no es la legislación, ni los legisladores, ni la política la que nos puede proteger, somos nosotros mismos informados, empoderados y juntos! NO A LA MINA DE CARBÓN!

Pdt.: Infórmate sobre las zonas de sacrificio del país; Tocopilla, Mejillones, Coronel, Huasco.