Aun cuando para algunos sigue siendo polémico el anuncio de la modificación a la Ley General de Servicios Eléctricos que faculta a las empresas del rubro reemplazar los medidores antiguos por otros denominados ‘inteligentes’, para el seremi de Energía de Magallanes, Nolberto Sáez, las ventajas del nuevo sistema superan por mucho, lo que se ha dicho en las críticas, entre las que asoma el hecho de que el costo de $200 adicionales que irán en la cuenta -por concepto de arriendo- lo asumirán los usuarios y que además, quedarán sin empleo quienes actualmente visitan los domicilios para tomar los estados de luz.

En tal sentido, expresó que lo primero a tener en consideración es que la Ley 21.076 aprobada en el Congreso en enero de 2018, no supone un perjuicio para el usuario, aun cuando implica que éste asuma un pago por tener en su domicilio medidores que son propiedad de la compañía. “Lo que tenemos que tener en cuenta es que cuando hablamos de cambiar 6 millones de medidores en el país, de los cuales más de 50 mil corresponden a clientes de Edelmag, va a significar un costo de mil millones de dólares, eso significa que cada uno de ellos costará unos $110 mil. Entonces, al pagar doscientos pesos mes a mes, eso equivale a 45 años en que por cierto la empresa cautelará que todo ande bien con el medidor”, señaló refiriéndose de paso, a que no tiene sentido la iniciativa de parlamentarios PS -Marcelo Díaz y Patricio Rosas-, que ingresaron un proyecto de ley que busca sean las empresas las que asuman el costo de los medidores. 

Hasta el 2025

Recordó a su vez que es muy probable que más de algún usuario no acepte el cambio de medidor, lo que no estará exento de consecuencias. “En toda esta dinámica, la entidad que autoriza a la empresa Edelmag para conectar una casa a la red, es la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (Sec), por lo que si alguien no quiere cambiar el medidor, perfectamente esta entidad puede invalidar dicho permiso, mandatando a la empresa eléctrica para que desconecte a ese cliente, quedando éste sin energía”, afirmó, recordando que una vez que inicien los recambios -no se descarta que sea en abril-, el plazo para finalizar el proceso se extiende hasta el 2025.

En este contexto indicó que el hecho de tener un medidor electrónico, garantiza que los clientes tendrán total certeza de sus niveles de consumo. “Los actuales medidores electromecánicos tienen una serie de elementos que se van desgastando en el tiempo y eso finalmente termina afectando la calibración, es decir, el usuario podría estar pagando incluso más en su cuenta, sin contar que además cuando le corten el servicio por no pago, la reposición no va a tener costo. En cambio, el electrónico, que no posee partes móviles, marcará siempre lo que corresponde. Y sin ir más lejos, en un tema complementario, estos medidores permitirán el día de mañana que las casas puedan operar con paneles solares o generadores eólicos, algo que hasta ahora no es posible con los mecánicos”. 

En cuanto al posible
desempleo que se vislumbra ocasionará esta modificación, Sáez indicó: “es probable que haya una reconversión y las mismas personas que toman lectura de los medidores, se encarguen de recambiarlos”. 

Nolberto Sáez finalizó diciendo que los medidores inteligentes serán ventajosos desde todo punto de vista, porque además los usuarios podrán saber constantemente su nivel de consumo.

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