Desde mi Balcón Natalino: «Educación: eligiendo los mejores tomates para una salsa»

0
118

Hasta el momento a nadie se le ha ocurrido investigar si la calidad de la educación que se entrega en localidades aisladas -como la nuestra- incide en la baja valoración del factor formativo para sus hijos, de quienes tienen el propósito de residir con familia en Puerto Natales. Es un hecho de la causa que existe una clara correlación entre los resultados académicos y el origen socioeconómico y socio cultural de las familias. Pero además hay una correlación entre la excelencia académica respecto de la lejanía de los centros del saber, pese a los avances y acceso a la educación permanente no presencial, ofrecidos por Internet.

A raíz de las políticas de selección pensadas por las autoridades educacionales, la discusión está abierta, hasta el punto que una educación que segrega usando la selección, ha llevado a muchos investigadores y educadores a decir que ella atenta en contra de la posibilidad de tener un país  sin las desigualdades aberrantes de ahora. En un muy buen artículo sobre Educación la investigadora Lilia Concha Carreño, ha señalado con meridiana justeza que la escuela, no se puede prestar a seleccionar niños o niñas como si fueran materias primas, “así como quien elige los mejores tomates para hacer salsa”. 

En un estudio realizado por un centro de medición de la Universidad Católica de Chile, luego de un sondeo riguroso de los puntajes del Simce a 112.591 estudiantes de octavo año básico, los resultados son concluyentes y demuestran que “el efecto de la diversidad social a nivel sala de clases tiene un efecto positivo sobre el aprendizaje”. Conclusión que va a contramano de la realidad del Chile de hoy, donde el sistema escolar chileno en general, se caracteriza por una alta homogeneidad interna en relación al origen socioeconómico de las familias de donde provienen sus estudiantes. La consigna es cada cual en su lugar y sin moverse en la foto.

Como bien lo plantea Lilia Concha Carreño, “por lo tanto en la escuela no nos encontramos con la natural heterogeneidad o diversidad característica de nuestra sociedad, más bien acudimos a una realidad educativa que ha forzado todas las condiciones para controlar y aislar la variable “diversidad”, para eliminarla o reducirla lo más posible como factor interviniente en la escuela”(Le Monde Diplomatique, marzo 2019)

Llego a pensar que hemos aterrizado en un sistema educacional tan poco inclusivo, que si viniera Bernardo O’Higgins a establecer su sistema de educación Lancasteriano, sería expulsado de las aulas; ello porque la relación enseñanza-aprendizaje de Lancaster, estaba basada en la construcción colegiada del conocimiento, donde un monitor (alumno aventajado) colaboraba activamente bajo la supervisión de un maestro. El método favorecía la participación, la colaboración y el rápido aprendizaje dentro de un clima estimulante; la Educación era gratuita, inclusiva y de calidad. El O’Higgins estadista estimulaba la convivencia en el proceso educativo de niños de todos los estratos.

En el tiempo de O Higgins se propendía que en el aula se diera el efecto “par”, algo que está muy presente en el planteamiento de las nuevas teorías pedagógicas sugeridas por los investigadores. Recomiendo leer a Sandy Taut y Jorge Escobar, ambos educadores de la Universidad Católica de Chile. El efecto “par” es virtuoso y pasa cuando un igual actúa como mediador en el aprendizaje, eso quiere decir que un alumno con dificultades o más lento en sus ritmos de aprendizaje gana una oportunidad al interactuar con el más aventajado. 

Es cierto se beneficia al más lento, ¿Pero qué pasa con el más talentoso? Responde Lidia Concha… “Pues otra evidencia maravillosa surge acá, cuando el alumno más avanzado se esfuerza por explicar a su compañero(a) aquello que no ha logrado entender, debe decidir cuál es el mejor ejemplo”. Es ahí cuando organiza sus conocimientos, repasa, reordena lo que sabe para simplificarlo. Ejercicio edificante para el aventajado; en una relación de colaboración hay reciprocidad, virtuoso en lo intelectual, lo emocional y social. Todos progresan y no hay la tan temida nivelación hacia abajo. Si esto lo entendieran los padres, no llevaría a muchos de ellos a afirmar, “mi hijo es inteligente, si lo juntan con cualquiera se puede perder”.