Los días fríos han hecho su aparición rápidamente en la región de Magallanes y Antártica Chilena, y en este contexto, las campañas invernales preventivas buscan ayudar a evitar que los grupos más vulnerables, como niños, embarazadas y adultos mayores, contraigan enfermedades respiratorias durante el invierno.

Es así que el médico geriatra, Ramón Lobos, realizó un llamado a los adultos mayores de la región, a que accedan a las vacunas anti influenza y antineumocócica, previniendo posibles enfermedades comunes en esta época invernal. “Como lo hemos hablado muchas veces, los adultos mayores no tienen enfermedades distintas a las otras personas, lo que tienen es un mecanismo de defensa y adaptativo más lento. Por lo tanto, un cuadro de curso tan rápido y tan violento como es una influenza, los afecta en demasía y los deja más propensos a infecciones y a otros cuadros que pueden llevar finalmente a la muerte. El hecho de vacunarse no es para no resfriarse, ni para no tener influenza: es para tener los anticuerpos, de manera que el mecanismo de defensa actúe más rápido y disminuya las complicaciones”, afirmó el especialista.

En el caso de la gripe causada por el virus de la influenza, es una enfermedad respiratoria que puede afectar la nariz, garganta y, a veces, los pulmones. “Lo que hace la vacuna es colocar un virus atenuado. O sea, nos estamos vacunando con los virus más frecuentes en el hemisferio norte, en el invierno recién pasado allá. Por lo tanto, ese virus atenuado, lo que hace, es una influenza en chico, para poder generar la inmunidad, para poder tener anticuerpos. Estos se desarrollan cuando uno se enfrenta por primera vez a la enfermedad”, explicó el médico geriatra.

Entre las recomendaciones entregadas a quienes se inyectan la vacuna contra la influenza, se encuentran el tomar abundante líquido, observar el lugar donde se aplicó la vacuna y poner compresas frías si presenta enrojecimiento y/o dolor; controlar la temperatura en caso de ser necesario; usar medicamentos para el dolor y/o fiebre recomendados por el profesional de salud.

Además, otras medidas de prevención de la influenza son: lavarse frecuentemente las manos y tomar medidas de higiene en general; cubrirse con pañuelos desechables o con el antebrazo, boca y nariz al toser o estornudar; limitar el contacto del enfermo con otras personas; evitar compartir utensilios o probar la comida con la misma cuchara que alimenta a sus hijos. En el caso de la vacuna contra el neumococo, tiene una duración de cinco años, y previene infecciones como sinusitis, infecciones del oído, neumonía, sepsis y meningitis, entre otras. Quienes estén interesados en acceder a estas vacunas, deben acercarse a su consultorio más cercano.