La enfermedad de Parkinson es un padecimiento progresivo del sistema nervioso que afecta el movimiento. Tiene relación con el envejecimiento y se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa en Chile, luego del Alzheimer.

“El diagnosticar un Parkinson cambia la vida de la persona, porque sabemos que en la medida que vaya envejeciendo, va a haber discapacidad. Por lo tanto, hay que hacer una intervención. Es del grupo de enfermedades en que la intervención social y en rehabilitación es muy potente y muy necesaria”, explica el médico geriatra, Ramón Lobos.

Los síntomas del Parkinson comienzan de manera gradual, en ocasiones con un temblor apenas perceptible en una mano. Si bien lo usual es que existan temblores, la enfermedad también puede causar rigidez o disminución del movimiento. 

“Los síntomas son el temblor, el enlentecimiento de la persona, la inestabilidad en la marcha y problemas de la marcha, como las caídas, por lo tanto, tiene una gran cantidad de secuelas asociadas a su evolución. Por eso, es importante diagnosticarlo precozmente, porque el tratamiento bien llevado hace que la persona vaya retardando la aparición de estos síntomas, que son bastante complicados para el desarrollo de la vida diaria”, explica el especialista.

Otros síntomas son rigidez muscular, alteración de la postura y el equilibrio, la pérdida de los movimientos automáticos, cambios en el habla y en la escritura.

“Implica muchos cuidados, hay que educar mucho al paciente, a la familia, a la red que los atiende, porque si bien tiene un tratamiento farmacológico que es diferenciado para cada paciente, también tiene tratamientos no farmacológicos, que es potenciar las capacidades de la persona, cosa que estos deterioros no se noten”, indicó Lobos, agregando que, por ejemplo, si el paciente tiene temblores, se debe favorecer ejercicios que desarrollen la fuerza muscular; en otros casos, fortalecer el desarrollo intelectual, debido a que en formas más avanzadas de Parkinson, esta enfermedad se asocia a deterioro cognitivo. “Eso hace que ellos se aíslen mucho más. Por lo tanto la familia tiene que jugar un rol muy importante en cuanto a la motivación y a la activación”, señaló el médico. 

Si bien no existen cifras a nivel regional respecto a esta enfermedad, el Parkinson afecta a cerca del 1% de la población mayor de 60 años, por lo que se presume que, aproximadamente, 200 pacientes del sistema público podrían padecer esta enfermedad.