Cuando suceden estas cosas es cuando, como decía quien me crió, “me hierve la sangre”, y es que lo que nos afecta a todos es el inmenso daño que se le ha hecho a la comunidad con las obras de la 2da. Compañía de Bomberos de Puerto Natales.

Revisando las redes sociales, el particular Facebook, voy enterándome de una noticia que es poco publicada, pero que de seguro todos conocen. Es el interminable calvario por el que están pasando los voluntarios de Bomberos de nuestra ciudad.

El tema que hoy salió a la palestra es la “sirena” de la compañía, que sin mentir, se muestran imágenes de este aparato (no podemos definirlo de otra manera) que es tan artesanal, que casi pasa a ser un “hágalo usted mismo”. Una vergüenza planificada por el ejecutor de las obras que, a sabiendas de lo que se hacía, vendió a la compañía de bomberos y por ende a toda la comunidad una sirena para el cuartel de Bomberos en 5.3 millones de pesos.

Sorpresa grande fue la de la compañía, que al bajar la sirena, se encontraron con que dentro de la caja metálica que debería contener un aparato específicamente diseñado para tal fin, se encuentran con 4 bocinas de un valor de 20 mil pesos cada una (el valor aun se ve pegado en una de ellas).

En palabras de quien filma el video, calculando el valor de las sirenas, este llega a los 80 mil pesos, más el metal y mano de obra de la caja metálica, otros 50 mil mas y un metro y medio de cable eléctrico. En total y siendo generoso, invirtieron 150 mil pesos y en su descarado actuar, no les dolió la cara en cobrar los 5.3 millones.

Que tanta bajeza puede caber en el ser humano que se puede ser capaz de hacer tanto daño con el fin de lucrar lo más que se pueda? Que tan miserable se puede ser como persona, que eres capaz de causar daño moral y económico a aquellas personas que están dispuestos a sacrificar su vida para salvar la tuya?

Sin temor a equívocos, esta persona carece de sentido común, valores o algún tipo de moral, por que seguramente solo le importan los billetes, no digo que no sea legìtimo cobrar por tu trabajo, pero esto es una aberración. Y por otro lado están aquellos que avalaron esta locura, de los que siempre no sabemos como o porque (sabemos pero no lo diremos) dan rienda suelta a abultados presupuestos que difieren de la realidad económica de un país.

Y para dejar en claro que algunas personas tenemos memoria, aun recuerdo que años atrás, en otra obra “emblemática” el valor del metro cuadrado construido rondaba los 1.8 millones de pesos.

La comunidad entera rezongó por eso, pero ni los ejecutores, ni los que pasaron el dinero, que a su vez son los fiscalizadores, dijeron nada al respecto.

Sabemos claramente que todos se lavaran las manos y que Moya va viajando a la capital de Ultima Esperanza a pagar por los platos rotos.