“Hace casi veinte años observé mi primer puma salvaje. En ese momento, pasé varias semanas junto con mi amigo y colega Karl Jourdan en el Parque Nacional Torres del Paine para fotografiar guanacos. Una mañana, en la parte trasera de nuestro campamento, una puma con sus dos cachorros cruzó la calle frente a nosotros. Fue una instantánea. Pero habíamos visto ‘el fantasma de los Andes’. Este breve avistamiento se quedó profundamente grabado en mi memoria”

Así comienza su relato el fotógrafo alemán Ingo Arndt, quién lleva más de 20 años registrando a través de su lente los distintos parajes de Torres del Paine y sobre todo los pumas que allí habitan.

“Me enamoré de este paisaje salvaje del fin del mundo y de los majestuosos y esquivos pumas”, comentó Arndt quien además añadió: “muchos años después, viajé de regreso a la Patagonia para una historia fotográfica en los pastizales del mundo. Y noté que las condiciones para los pumas habían mejorado. Los gatos tímidos habían estado bien protegidos en el Parque Nacional Torres del Paine durante algún tiempo. Tenían mucha comida gracias a los muchos guanacos y así podían formar una población estable”.

Su señora, Silke, también fue parte de una de las travesías que trajo a Chile a Arndt. El fotógrafo comentó que “durante los siguientes dos años, pasé un total de siete meses con los pumas de la Patagonia. Mi esposa, Silke, me acompañó en muchos de mis viajes”.

“Dos hembras pumas, a las que bauticé como Colmillo y Sarmiento, se ganaron un espacio en mi corazón, las seguí por largos senderos hasta que comenzaron acostumbrarse a mi presencia”, comentó Arndt quien agregó que “tuve la oportunidad única de fotografiarlas mientras criaban a sus hijos, fue allí cuando vi que las crías vagaban por primera vez con su madre hasta que ya habían cumplido el año. En ese momento identifiqué que ellos adquirieron autonomía y comenzaron su propia vida”.

“Viví algo único e impagable, fue tanto el tiempo que pasé con ellos que comenzaron a acostumbrarse con mi presencia, ya no se sentían amenazados, comenzaron a confiar en mí”, expresó Arndt, quién comentó que “estos pumas muchas veces se me acercaban e incluso en más de una oportunidad dormían cerca, pero muy cerca mío, eso lo interpreto como un voto de confianza, algo parecido a lo que sucede con los monos de espalda plateada”.

En medio de todas sus travesías, logró el auspicio de National Geographic e incluso, llegó durante este año a ganar muchos premios a lo largo del mundo, en su mayoría Europa, siendo el más trascendental el Wildlife Photographer of the Year, del Natural History Museum of London, además del World Press Photo 2019 “y también un sinfín de publicaciones de mis registros fotográficos en National Geographic y la revista GEO”, comentó Arndt.

Su libro más reciente y publicado por Editorial Kactus se llama “El Puma, Chile” y puede ser obtenido a través del sitio web del fotógrafo o en algunas librerías del país.