Aunque sin ribetes de escándalo, la vacunación contra el coronavirus a la que se han sometido algunos parlamentarios en Chile no ha estado libre de controversias. 

Si bien diputados y senadores están dentro de los grupos prioritarios por las labores esenciales que realizan para el funcionamiento del Estado, se ha instalado con fuerza el debate sobre si no es más legítimo y justo que las autoridades esperen su turno en el calendario oficial de inoculaciones de acuerdo a su edad. 

  • En este contexto, el Presidente Piñera instruyó ayer a sus ministros y otras autoridades de gobierno a que se ajusten a la prelación etaria y de comorbilidad que establece el cronograma del Minsal, sin importar su potestad para vacunarse antes.

Volviendo al Congreso, La Tercera realizó un sondeo entre algunos legisladores –no todos quisieron participar– y este arrojó que hasta el momento al menos cinco senadores y tres diputados menores de 65 años de edad se han inmunizado. 

Además del conocido caso  de Juan Ignacio Latorre (42), en el Senado también se han vacunado Iván Moreira (64), Guido Girardi (60), José Durana (60) y Jacqueline van Rysselberghe (56). Y en la Cámara, Gabriel Silber (44), Frank Sauerbaum (48) y José Miguel Castro (46), quien se había inscrito en un ensayo clínico. 

Uno de los aspectos llamativos que arroja el reportaje es que en el Congreso no existe un registro de los parlamentarios que han sido vacunados. Y también que el proceso se haya hecho extensivo a asesores legislativos, como ha sido el caso de algunos colaboradores de los senadores Moreira, Van Rysselberghe y Yasna Provoste. 

“Salimos mucho a terreno y si nos contagiamos podemos transmitir el virus a alguien más”, explicó la senadora de la UDI, quien cuenta con tres de sus asesores ya inmunizados.