Cartas al Director: «Docencia y Derechos Humanos»

Todo/a docente hoy debe responder a estas preguntas urgentes: 
¿La/el docente gestiona aprendizajes que impliquen cuestionamientos de la negación de la emoción a manos de la razón? 

¿La/el docente co-construye aprendizajes de desmontaje de mitos que aseguran que las emociones en la escuela son pura irracionalidad? 

¿La/el docente contribuye a que estudiantes transiten desde esa hegemonía formativa racionalista antropocéntrica y androcéntrica hacia comprensiones epistémicamente sensibles, compasivas, no sexistas, multicéntricas y ecocéntricas? 

¿La/el docente flexibiliza esos rigores epistemológicos adultocéntricos que ignoran y vulneran predisposiciones cognitivas, corporales y emocionales innatas en estudiantes?

¿La/el docente acciona una pedagogía de la que se deduce claramente que planifica sus clases desde una perspectiva neuroafectivamente empática y problematizadora en derechos humanos?

Conclusiones:

1.- La normalización y la disciplina escolar es adiestramiento y domesticación de cuerpos y emociones.

2.- Una auténtica educación integral difiere de ese tipo prácticas formativas adultocéntricas que reproducen el supremacismo omnidominante de la razón en la enseñanza y el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

3.- Es necesario revisar y superar esas prácticas pedagógicas adultocéntricas que asumen las emociones y los cuerpos áulicos como “interferencias” y “contaminantes” de la razón y el aprendizaje.                       

Te abrazo hermano Ángel. Y sí, con Allende en la memoria, le propinamos una paliza a esa secta del 20 % que quiere seguir encarcelando emociones, cuerpos y sueños de millones de niñas, niños y adolescentes en las escuelas del ránking neoliberal. 

Micaela Huala
Profesora de Filosofía