Soy una alumna de 4º Medio. Estudio en la nocturna. Soy del norte. Estudio y trabajo. Tengo 23 años. Soy madre soltera. Y soy (creo) católica. Mis padres, personas humildes pero decentes, me inculcaron el gusto por la lectura, por la justicia y por la decencia. Por esto no puedo callarme……..  por esto tomo la palabra para denunciar aquí una medida eclesial expulsiva de fieles (medida también repulsiva) y que para mí es una inmoralidad brutal ejecutada por “mi amada Iglesia” en contra de miles; medida anunciada por los jerarcas de la iglesia  aquí en la 4ª Región en contra de mucha gente; jerarcas que, como los políticos que nos gobiernan, operan sin un mínimo de sensibilidad y conexión con la realidad humana y social que aqueja a la gente de a pie en estos días en Chile; gente que no se lo merece; gente incluso demasiado fiel a la Iglesia Católica……….  

Al grano: quiero contar, antes de desarrollar mi denuncia, que después de barajar varias alternativas formativas académicas, y de pensarlo por meses y meses, había tomado la decisión ayer de estudiar Pedagogía en Filosofía y Religión Católica en la Universidad Católica del Norte, Campus Coquimbo el año que viene…………., pero,  luego de hacer una profunda reflexión conmigo misma, en realidad desde hace años que la hago, me desistí. Me arrepentí, en gran medida por dos poderosas razones (aunque hay otras muchas que tienen que ver con mi defraudamiento progresivo y definitivo con “mi amada Iglesia” católica): 

Primero, porque, no obstante que fui criada y formada en una familia y en colegios profundamente católicos hasta mis 17 años (con grandes esfuerzos  económicos de mis adorados papá y mamá…… pues éstos son artesanos del Norte), mis intereses por “Religión” vinieron titubeando, debilitándose en todo este tiempo, en particular en estos últimos días…… sobre todo en estos días……. 

A pesar de mi decisión de entrar a una UC, desde años que mi fe venía titubeando…….    titubeo que se selló, definitivamente, este año……….  titubeo que pasó a certeza en mí……   Por eso declaro que hoy mis intereses académicos descartan la carrera de “Religión” ……….  Mis intereses vocacionales van definitivamente orientados hoy hacia la Filosofía…………….  para nada hacia la Religión. Me demoré en clarificarlo, es verdad, pero qué bueno es declararlo: en mi futuro académico no quiero nada que se acerque o asocie a la Religión; menos a la Religión confesional dominante, menos si esta Religión toma la forma de lavados de cerebros de niños y adolescentes en las escuelas de Chile en nombre no de Cristo sino de un Obispo, Arzobispo o Monseñor en particular.  

Vivo en la 4ª Región de Chile, me llamo Filomena, y como he estado por años directamente y estrechamente vinculada a comunidades católicas y actividades parroquiales desde chica y desde que tengo memoria, sé de lo que hablo cuando en esa reflexión que he hecho concluyo que no podría ejercer como profesora de Religión……. menos en un país que hace ya casi un siglo es un país laico. Me parece una inmoralidad impartir “RELIGIÓN” en un país “laico”; afirmación mía que quiere decir: ¿Cómo lavar cerebros confesionalmente a niñas, niños y adolescentes, doctrinalmente desprevenidos y cuya conciencia está en proceso de formación,  para sacar dividendos ideológicos en favor de una doctrina o ideología religiosa en particular, doctrina que no sintoniza en lo absoluto con la urgencia de estos tiempos, es decir, con la urgencia de formar personas que respeten y valoren a todas las personas independientemente de sus credos o religión, como lo prescribe la doctrina de los Derechos Humanos, doctrina que nos enseña hace décadas a valorar y respetar incluso a esas miles de personas que se declaran ateas o contrarias a los credos de “mi Iglesia”? 

La cuestión es que esa reflexión que hice me llevó a constatar, lo digo con el dolor de mi corazón, que resulta incompatible hoy estar defendiendo, mediante clases de Religión (pagadas por el Estado y con platas de todas y todos los chilenos), en escuelas “laicas” públicas  y en escuelas confesionales privadas (como sucede en todo nuestro territorio nacional…… me consta), un dogma y una cosmovisión de una Iglesia particular (más aún si esta Iglesia y sus altas jerarquías, sus líderes “morales”, sus máximas jefaturas eclesiásticas,  han caído hace años, ¿hace siglos? en un total descrédito en la población……y no sólo en Chile). 

El caso Karadima en Chile y la actitud que la totalidad del cuerpo de obispos y cardenales tuvo y ha tenido en favor de este “diosito” (así le llamaban a Karadima sus pares púrpuras, eclesiásticos y feligreses……………..  lo vi en una película y lo leí), hicieron mucho ruido en mí (como católica) y me ayudaron a decidir en esa reflexión vocacional que hice en este tiempo sobre qué estudiar ……………. Al final, esa reflexión me llevó a cancelar (sin reversa, sin vuelta atrás) mi opción por estudiar esa carrera asociada a la Religión (lo digo no por la Filosofía sino por la Religión)…….. y lo digo como mujer católica……..   criada y educada en el más fervoroso catolicismo confesional. 

El punto principal aquí es que, en esa larga reflexión que hice, luego de sopesar en especial la gravedad del caso Karadima y todo lo que implicó este caso en Chile, y seguramente por los años que tengo (ya no soy una niña), me decepcioné definitivamente y para siempre (lo siento, mamá, papá… hice “CLIC”) de “mi amada Iglesia”……………..   más aún cuando en la noticia y la historia, noticia e historia que leo y leo a diario, constato que todas las jerarquías religiosas católicas han manchado páginas y páginas de la historia mundial con inmoralidades indefendibles……… y que en la historia reciente, en Chile, sus jerarcas han mantenido la misma línea católica editorial: todos los obispos chilenos cerraron filas, como un solo muro, para encubrir los abusos de ese poderoso cura llamado el “diosito” (Karadima)……….   Y esas lecturas mías me llevaron a contabilizar y comprobar un número sin fin de casos de abusos y corrupciones políticas y de atropellos sexuales ejecutados por mis amados obispos y curas hoy y en todo tiempo, incluyendo delitos (no pecados) de poder y de conciencia que la jerarquía y la curia ejerció y sigue ejerciendo hasta hoy………….  negando y encubriendo a sus curas pedófilos, por ejemplo, a esos que incluso han sido parte de los más prestigiados y venerables religiosos que ha tenido Chile, como el cura ABC 1, de apellido Poblete (Hogar de Cristo), así como las incontables atrocidades que cometieron otros tantos eclesiásticos a cargo (o bajo el gobierno eclesial cómplice) de instituciones educativas católicas a lo largo su historia en contra de miles de niñas y niños inocentes e indefensos. 

El asunto es que todo este historial de delitos de la curia (“pecados”, les llaman los curas) le dijeron a mi conciencia, en suma, en esa reflexión que hice, que, reitero, sería una verdadera inmoralidad hacer clases de RELIGIÖN Católica hoy en cualquier escuela de este país…………….; país, para colmo, “laico” (o supuestamente laico).  Y me pregunté: ¿Quién, en Chile, podría impartir “RELIGIÖN CONFESIONAL”, en un Estado “laico”, recibiendo un sueldo mensual estatal por esta tarea ……  sueldo pagado por el Estado de Chile…. es decir por todas las chilenos y chilenos y quienes habitan hoy este país……..   para adoctrinar en un credo y cosmovisión particular que, al final de cuentas, no es más que una defensa de las formas de sentir, pensar, relacionarse, mandar, pontificar, profitar, controlar con las que operan estos dirigentes eclesiásticos chilenos del purpurado y la alta jerarquía católica y que el propio Papa Francisco catalogó en mayo de 2018 como “destructores de pruebas de abusos sexuales”[1]?  

Y segundo (y dado que sigo contactada con gente de la Iglesia, y dado que he oído personalmente a gente de esta Iglesia, “mi iglesia”, gente que quiero mucho,  lamentarse con angustia, incluyendo a familiares directos de profesores/as de Religión Católica en ejercicio en la 4ª Región, personas muy queridas para mí)……………………..,  la otra razón que me llevó a decidir, terminantemente, no estudiar el año que viene Pedagogía en Religión Católica (lo de estudiar Filosofía es impensable en este contexto institucionalmente católico de trampas, dolo y vicios medievales), dice relación con una situación que me parece de la más baja y repudiable estofa moral por parte de la Iglesia y sus Jerarcas……….

Atención: la siguiente es mi denuncia, eje de mi carta, aunque saque ronchas allá arriba: Las Vicarías de la Educación Católica en Chile están obligando hoy, en plena crisis económica y de dolores ocasionados por la pandemia en las familias chilenas, a pagar más de $ 300.000  a cada uno de los profesores y profesoras de Religión que tienen bajo su yugo y control a someterse a un curso de “capacitación” (en las UC) para que éstos se “apropien” de los Nuevos Programas o Nuevas Bases Curriculares de la Asignatura de Religión Católica, planes curriculares publicados recientemente en el Diario Oficial[2], Planes y Programas que ha elaborado La CECH (Conferencia Episcopal de Chile).   

Ese término “obligando” que uso aquí, lo aclaro, en realidad es muy amable: más bien se trata de una extorsión y coerción moralde un chantaje, porque, hoy, ningún profesor o profesora de Religión Católica (paradojalmente, en un Estado “laico” como Chile), que no cuente con la “autorización” (“certificado de idoneidad”)  y la visa de un Obispo o Arzobispo o “Monseñor”, o que NO HAYA TOMADO ESTE CURSO DE CAPACITACIÓN SOBRE LAS NUNEVAS BASES CURRICULARES DE RELIGIÓN CATÓLICA, puede ejercer o podrá seguir ejerciendo su profesión docente de aula de Religión SI NO CUENTA CON LA VISA Y AUTORIZACIÓN DE SUS OBISPOS, ARZOBISPOS O MONSEÑORES; no importa para la Iglesia jerárquica mancillada y desprestigiada que este/a  docente haya estudiado cinco largos años en una universidad financiada por el Estado las carreras  de Pedagogía en Religión y/o Pedagogía en Filosofía y Religión en Chile; con todo lo que estas carreras que duran CINCO AÑOS implican para estudiantes y familias en términos de esfuerzos intelectuales, sacrificios, costos y endeudamientos por concepto de matrículas y aranceles mensuales y anuales en Chile, en particular para quienes proceden de familias humildes, país en donde la educación superior es un negocio anticristiano y un endeudamiento inmoral que se proyecta por veinte años para cientos de universitarios/as chilenos/as, dato que escandaliza al mundo republicano, laico, civilizado,  y que en buena medida gatilla en Chile el estallido social del 18 de octubre. 

Mientras tanto, y solidarizando con todos esos profesores y profesoras de Religión Católica, especialmente con los y las docentes de Filosofía (y Religión) que son objeto de un chantaje moral por estos días, es decir, de todos/as quienes que hoy están siendo moralmente violentados en su conciencia por las Vicarías de la Educación de sus respectivas Diócesis y Arquidiócesis (como sucede en la 4ta Región hoy…………………  y hablo de chantaje porque el ejercicio de la profesión docente de estos/as profesores/as de Religión depende y dependerá por siempre y exclusivamente de la autorización de “su Obispo o Monseñor” de turno y sólo si estos profesores dicen sí a ese curso de “capacitación” que se les anunció en estos días, autorización que por tanto no depende de ninguna autoridad de nuestro Estado “laico” sino de un Obispo o Arzobispo o Monseñor de su Diócesis o Arquidiócesis…………… es decir de una sotana…………  autorización que no toma para nada en cuenta el descrédito total en que estos Obispos, Arzobispos y Monseñores han caído en Chile…………..   autorización que depende, en definitiva,  y excluyentemente, de la inscripción y el pago de TRECIENTOS MIL PESOS POR PARTE DE CADA UNO/ DE ESTOS/AS PROFESORES en este curso de “capacitación”, capacitación extorsiva y lucrativa que ha maquinado la tan desprestigiada jerarquía católica de Chile),  yo espero que “Monseñor” René Rebolledo (Arzobispo de La Serena, quien formó en el Seminario San Fidel, en el sur de Chile, a un grupo de sacerdotes que enfrentan hoy acusaciones por abusos de menores -véase CIPER CHILE-, Arzobispo que ha sido uno de los más férreos defensores del papel turbio que ejerció su amigo el Nuncio Ivo Scapolo, Nuncio que es parte de los llamados encubridores y blindadores a cualquier precio de Ezzati, Errázuriz y Karadima[3]), así como su Vicario de “Educación”, padre Alejandro Silva, de La Serena,  de Chile…………. luego de leer estos apuntes, la piense dos vecesantes de aplicar esta extorsión moral, de conciencia, de poder y económica en contra de todas y todos los profesores de Religión de la 4ª Región que están bajo su yugo medieval; chantaje y/o extorsión económica, moral  y de conciencia que, obviamente, se aplica y replica hoy en todo el territorio nacional católico chileno en contra de todas y todos los profesores de Religión en Chile……………. ¡Un asco, todo esto………  asco moral…………..!  Por eso, y por todo eso, y por más, estoy convencida de que mi decisión de no estudiar en una UC (Religión Católica) es en mí una decisión de decencia moral……………. 

Concluyo: Dejé de creer en los jerarcas aludidos hace tiempo, jerarcas de esta Iglesia, y definitivamente……….. Por esto y por miles de razones más me desistí de estudiar “Religión Católica”, por eso mi fe católica está irreversiblemente en crisis, aunque sí creo en esas personas decentes que son católicas pero no fanáticas, tales como los profes y las profesoras de Filosofía y Religión de la 4ª Región, a quienes hoy se los extorsiona moralmente de una manera brutal; extorsiones inimaginables para estos tiempos; extorsiones que se daban en la Edad Media por cuestiones de confesión y fe y en tiempos de la Inquisición; personas buenas y a las que ubico por amistades mías católicas honestas y nobles y que están angustiadas y defraudadas (pero mudas e inmovilizadas) con esta medida coercitiva anunciada por la Vicaría de Educación del Arzobispado de La Serena, donde su jefe máximo es hoy “Monseñor” (¡¡Monseñor!! ¡¡Qué título más cristiano, humilde y modesto, ¿no?!!) don René Rebolledo.

Frente a todo esto, y ya despidiéndome, debo reconocer, lamentablemente, ¿lamentablemente?, que hice bien con desistirme de estudiar el próximo año Pedagogía en Filosofía y Religión Católica en una UC; y, reitero, no por la Filosofía (que es lo mío) sino por la Religión. De hecho, el próximo año estudiaré Filosofía en la Universidad de Chile. Me va muy bien en el colegio y hago paralelamente un Preuniversitario, de manera que sé entraré a la U de Chile a estudiar Filosofía el 2021. Me encanta la Filosofía. Y me encanta que la U de Chile sea laica. 

Por de pronto, yo seguiré leyendo historia, noticias y análisis y textos de filosofía y de humanidades y de ciencias sociales, junto con el deber de sacar adelante este año mi cuarto medio nocturno y de prepararme para rendir una buena PSU (aunque este mecanismo de selección e ingreso a la educación superior me parezca otra inmoralidad……………. inmoralidad que perpetúa en Chile la segregación y la exclusión (como les llama el Padre Jorge Costadoat) de las y los “perdedores de la historia”.  

Perdonen por favor mis faltas ortográficas. Cuando egrese de la Chile, de seguro, podré enviar una carta a algún medio sin errores ortográficos……………  y sin tanto punto suspensivo……………  pese a que desde ya sé…….. que algún católico pechoño, o un jerarca católico, que lea esta carta, me condenará a la hoguera …………………  y al infierno eterno……….., y no precisamente por las faltas ortográficas de mi carta sino por el contenido de esta denuncia.    

Filomena 
Futura estudiante de Filosofía
4ª Región de Chile.