Señor Director:

Los grandes hombres no siempre reciben el justo tributo a sus sacrificios, por el contrario, en muchas oportunidades son denostados arbitrariamente. Por algo usamos coloquialmente la expresión “el pago de Chile”, cuando queremos reflejar que alguien no ha recibido el reconocimiento que merece.

Bernardo no fue la excepción, luego de tantos sacrificios para formar la República que hoy tenemos, sufrió las más amargas injusticias, como ser arrestado previo a su voluntario autoexilio, el retiro de su sueldo, la eliminación del escalafón militar de su rango y las injurias que recibía por la prensa, entre muchas otras que podríamos nombrar.

Cuando pasaron las pasiones y el eco de las disputas internas quedó atrás, a pocos días de su muerte e imposibilitado por razones de salud de volver a Chile, pidió simple y sencillamente ser enterrado en lugar especial para él, el sector donde estaba su Cuartel General mientras sitiaba Concepción, nada más simple de cumplir.

Hoy sus restos descansan en la cripta frente al palacio de la Moneda en la Alameda que lleva su nombre, a 500 kilómetros de donde lo solicitó.

Nunca es tarde para reconocer las virtudes de las personas, en especial cuando su vida y obra es un ejemplo para las actuales generaciones, que tanto lo necesitan.

ANTONIO YAKCICH FURCHE
Presidente del instituto O’Higginiano de Rancagua