Como muchos he podido apreciar la hermosa obra que desde el año pasado adorna aún más nuestra Costanera del Estrecho, me refiero al merecido monumento al Piloto Pardo.
Su historia refleja sacrificio, audacia y entrega, al igual que templanza en una acción que para muchos pasó a ser una hazaña rescatando desde isla Elefante en el Territorio Chileno Antártico a la expedición Imperial Transantártica liderada por Sir Ernest Shackleton, quien tras quedar atrapado en los hielos en el Endurance tuvo que dirigir a sus hombres para no sucumbir ante un destino adverso.

La ayuda para rescatar a la expedición vino de diversos países, así como también de la comunidad inglesa en nuestra ciudad, sin embargo fue el casual encuentro entre Piloto Pardo y Shackleton lo que iniciaría la historia del rescate, justamente tras el fallido intento en la goleta Emma.

De esta manera en el Escampavía Yelcho Piloto Pardo y una tripulación de avezados marinos, voluntarios para la misión, se dirigieron al polo, llegando y rescatando a todos los tripulantes, arribando a Punta Arenas en medio de un ambiente eufórico ante la hazaña.

La estatua de Pardo apunta precisamente al Territorio Chileno Antártico, hacia isla Elefante, y en el rostro queda reflejado ese espíritu estoico  y sereno, aquel que de una u otra forma aún inspira a los Magallánicos hasta la actualidad.

Pues nuestra historia no ha sido fácil, hemos tenido que enfrentar desafíos imposibles, pero acá estamos “no protestando contra el destino, al contrario venciendolo”, adaptandonos a las inclemencias del clima, nuestra geografía y generando una comunidad única abierta al mundo desde este Estrecho que hace más de 500 años cambió la forma de entender que estamos unidos por el mar.

Luis Pardo Villalón hoy nos ilumina, pero sobre todo nos une a una historia en que todos somos parte, pues vencer lo imposible es algo que en unión y compromiso podemos lograr.

Hoy desde la Costanera del Estrecho podemos inspirarnos, al igual que con los pioneros de la Goleta Ancud, Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, viendo nuestra historia y sobre todo soñando un gran futuro.