El rol de los padres en el proceso de aprendizaje de sus hijos/as implica un acompañamiento constante desde la consideración y aceptación de la individualidad del ser humano, pues todos son diferentes y el reconocimiento de esta diversidad, apunta a la identificación de estilos y ritmos de aprendizajes variados. La aplicación de hábitos y rutinas de estudio, se vuelve primordial para desarrollar aprendizajes significativos y de calidad, desde una base emocional y bienestar integral.

Sabemos que hoy en día con la llegada de la pandemia, en el hogar tanto padres, madres como aquellos adultos responsables del cuidado de los niños/as, han tenido que adaptar sus rutinas y espacios para tomar un rol educativo que estaba designado para los colegios. Esto claramente ha generado cambios drásticos y significativos en la dinámica familiar, lo que ha provocado resaltar aún más el rol de los Padres en el proceso de aprendizaje de los niños/as, no solamente en materia académicas, sino que de forma general y transversal. Es por lo que Christel Manterola, Psicopedagoga, Licenciada en Educación, Magister en Potenciación de Aprendizaje, resalta la importancia del núcleo familiar como el primer agente socializador y educativo, por lo que todas las experiencias y situaciones que se viven al interior de las familias tienen una repercusión directa en el desarrollo social, cognitivo, evolutivo y emocional de los niños/as.

La profesional señala, que el proceso de aprendizaje se ve beneficiado directamente cuando los Padres se involucran de forma activa en éste, y más aún cuando existe una buena relación y comunicación entre la institución educativa (colegio) y la familia. Sin lugar a duda, ambos cumplen roles que son fundamentales para la formación de los niños/as, desde la transmisión de valores hasta el desarrollo de aprendizajes instrumentales y habilidades para la vida.

Las creencias de los adultos

Diversos estudios señalan que las creencias de los padres hacia las potencialidades de sus hijos/as tienen una directa relación con la actitud y autoconcepto que ellos van construyendo sobre sí mismos, por lo que el mantener expectativas altas sobre sus capacidades, es fundamental para fomentar la seguridad, autonomía, proactividad y fortalecer la convicción que son capaces de cumplir sus metas y sueños.

Relevancia del acompañamiento parental

Es primordial destacar que, durante el desarrollo evolutivo del menor, sus necesidades de apego y vinculación van cambiando, lo cual también se extrapola al área del aprendizaje, donde a medida que las exigencias académicas aumentan, el tipo, calidad, tiempo y estrategias de apoyo familiar deben ser también adaptadas y acordes al nivel escolar de los hijos(as), y más aún cuando hemos tenido que llevar el “estudio a casa”, bajo una modalidad online de aprendizaje. No existe una receta clara, pero es importante destacar que todos los niños/as son diferentes, y por ende sus gustos, necesidades, capacidades, talentos y ritmos son variados, por lo que las mejores estrategias para algunos pueden no ser tan efectivas para otros. Por lo anterior, la profesional Christel Manterola, nos propone algunos “tips generales” para poder involucrarnos de forma activa y respetuosa en el proceso de aprendizaje de nuestros pequeños estudiantes:

1. Conocer sus gustos, interés, preferencias y motivaciones, permite en primer momento acercarse a su mundo, vincularse y reconocer el punto de partida para conectarse desde la individualidad de cada uno. No se aprende sin interés.

2. Establecer metas académicas claras, a corto plazo y por sobre todo responsabilidades según el nivel escolar en el que se encuentren, lo cual permite generar autonomía y confianza en sus propias capacidades. El establecer metas a corto plazo, permite trabajar la tolerancia a la frustración y reconocimiento de sus potencialidades.

3. Instaurar hábitos de estudios, con horarios establecidos, y un lugar fijo para esto, cómodo, libre de elementos distractores, con una buena iluminación y ventilación. De esta forma, estarán ayudando a organizar sus tiempos y a tomar una actitud receptiva y proactiva para aprender. El cuerpo y la mente se deben preparar para adquirir y recibir los conocimientos.

4. Ayudémoslos a conocer su mejor estilo de aprendizaje*, ya que todos tienen diferentes formas para procesar la información, y conociendo su preferencia, podrá aplicar diferentes técnicas y estrategias para lograr un estudio eficaz.

5. Valorar no sólo los resultados, sino que también el esfuerzo y predisposición de sus hijos/as hacia el estudio.

6. Activar conocimientos previos, permite establecer aprendizajes significativos al conectar los nuevos conocimientos con aquellos ya aprendidos.

7. Considerar que el tiempo aproximado de concentración efectiva no supera los 15 minutos, por lo que es relevante dividir la hora de estudio en función de estos ciclos atencionales.

La profesional, indica que el acompañamiento de los padres o tutores, debe estar basado en un clima afectivo que valore y respete las emociones y sentimientos de los menores, lo cual conlleva a un desarrollo cognitivo y emocional armónico, que potencia de forma integral y personalizada a cada uno de nuestros niños/as.