Las elevadas cifras de personas contagiadas, grandes filas para ingresar a supermercados y personal de las Fuerzas Armadas en las calles fiscalizando a las personas, son escenas que se repiten en las grandes ciudades de nuestro país, y por cierto también en Punta Arenas. Sin embargo, el panorama es completamente distinto en las localidades más aisladas de Magallanes, donde el autocuidado y la incertidumbre por el avance de este virus es lo que más preocupa a sus habitantes.

En la Base Aérea Antártica Presidente Eduardo Frei, el foco está en realizar las tareas diarias y en la comunicación con las familias del personal. Este, está conformado por alrededor de 40 personas que son liderados por el comandante de Grupo Alejandro Silva. El oficial Fach, que tiene a su esposa y a sus dos hijas en Santiago, explica cómo ha sido estar lejos de ellos durante esta emergencia sanitaria. “La rutina de comunicación es todas las mañanas vía telefónica para saber cómo durmieron y pasaron la noche, después en la tarde, y luego en la cena hacemos una videollamada entre todos. Mi esposa está realizando labores profesionales desde la casa, además de aquellas referidas a los estudios de los niños y el manejo del hogar en todos los ámbitos. Esto sin duda se transforma en una mayor responsabilidad para ella, aumentando su grado de complejidad. El saber que ellos están expuestos es preocupante, pero siento mucha tranquilidad y confianza porque mi grupo familiar es muy disciplinado y sabe enfrentar este tipo de situaciones con mucha madurez”, afirmó el oficial.

Puerto Edén

En la provincia de Ultima Esperanza podemos encontrar el poblado de Puerto Edén, donde viven alrededor de 80 personas. Aquí reside Juan José Aguilar, 33 años, que vive con su mujer y su hijo de 10 años. El se desempeña como delegado municipal y se encuentra realizando una cuarentena voluntaria, al igual que el resto de la comunidad de la apartada localidad.

Una medida de precaución que han tomado es que las lanchas que llegan deben quedarse en la bahía, sin que sus tripulantes puedan acceder al poblado. A pesar de estas medidas, el miedo de Juan y de todos los habitantes de Puerto Edén es que alguien se contagie de Covid-19 por las consecuencias que esto traerá.

“Aunque haya sólo un caso, este se puede transmitir muy rápido y podemos terminar todos contagiados. Nuestra posta sólo tiene elementos de primeros auxilios entonces no tenemos mucho con que protegernos”, remarca Aguilar.

Además no cuentan con el suficiente abastecimiento de elementos para el autocuidado. “Al igual que el resto del país no tenemos muchas cosas con que protegernos. Nosotros hemos tenido que fabricar nuestras propias mascarillas, pero no hay nada más. Pero nos estamos cuidando entre todos y estamos trabajando para que este virus no llegue a Puerto Edén”, agrega.

Puerto Toro

Viajando más al sur del vasto territorio magallánico, podemos llegar a la provincia Antártica, donde se encuentra el poblado más austral del mundo, Puerto Toro. Una localidad donde viven aproximadamente 20 personas. Uno de sus habitantes es José Catrín, presidente de la junta de vecinos del lugar. Tiene 42 años y reside allí con su esposa. Al igual que en Puerto Edén, aquí las personas han realizado una cuarentena voluntaria, sobre todo después de los casos conocidos en Puerto Williams.

Debido a esto, el temor que se produzca algún caso en este pueblo es muy grande en sus habitantes. “Nosotros estamos acostumbrados a no salir, así que este tiempo no ha sido tan complicado en ese sentido. Pero ahora estamos muy preocupados desde que se registró el caso del dentista en Puerto Williams. Y estando cerca de esa ciudad tenemos miedo que el virus pueda llegar también hasta acá. Por eso se han tomado algunas medidas como por ejemplo la barrera sanitaria y que los pescadores no puedan salir del puerto. Eso hay que mantenerlo si queremos evitar algo más grave. Por suerte tenemos abastecimiento para un mes y nos han hecho llegar varias cosas para cuidarnos, y ojalá que lo sigan haciendo”, explicó.