Estamos a pocas semanas de que comience el verano; muchas personas disfrutan tiempo al aire libre pero actúan de forma inconsciente ante los riesgos que supone la exposición al sol sin protección o se dejan llevar por suposiciones o informaciones erróneas. De hecho, y gracias al confinamiento producto de la pandemia, decenas de ellas han corrido por redes sociales. 

Para Paula Molina, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada, esto es preocupante “considerando que el cáncer de piel es el tercero más común en Chile, causando más de 300 muertes al año de acuerdo a la Corporación Nacional del Cáncer”. Es más, su incidencia en los últimos años ha aumentado más del 20% según la Organización Mundial de la Salud. Por esto, es vital derribar los mitos que se tejen en torno a una real y efectiva protección de la piel. 

Uno de los mitos que ha circulado en redes asegura que este año debemos exponernos más al sol para aumentar las reservas de vitamina D, que se vieron afectadas por el confinamiento de meses. “Nada más lejos de la realidad. La sobreexposición al sol, sobre todo sin protección, sólo podrá generar quemaduras y un grave daño a largo plazo a la piel”, señala Molina. Si bien y de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud existe un déficit de un 84% de esta vitamina en mujeres entre 15 a 49 años, “para obtenerla basta con 10 a 15 minutos de exposición al sol varios días a la semana -que puede ser mientras caminas en la calle-, además de mantener una dieta rica en alimentos que la contengan y evitar el sobrepeso, ya que este nutriente es ´secuestrado´ por el tejido graso”, añade. 

Por otra parte, se han generado falsas creencias en torno al uso de bloqueador en la cara por el uso de las mascarillas. “Éstas no impiden el paso de la radiación, por lo que es necesario aplicar protección en toda la cara, además de repetir esta acción varias veces al día, debido a que generan un ambiente más húmedo y caliente, generando mayor sudoración en la zona”, recalca la farmacéutica. En este sentido, el bloqueador debiese aplicarse de forma recurrente, incluyendo luego de bañarse en playas y piscinas. De acuerdo a Molina, “que sean resistentes al agua no implica que no se pierda la protección con ella con el paso del tiempo. En pieles húmedas, la protección suele durar de 40 a 80 minutos”

También se suele pensar que las pieles morenas no necesitan de fotoprotección. De acuerdo a la Clínica Mayo, hay menor posibilidades de quemaduras, como pasa con las pieles claras, pero no significa que los rayos del sol no penetren la piel causando daño. “Independiente del tipo de piel, la radiación ultravioleta nos sigue agrediendo y generando daños a largo plazo como el envejecimiento prematuro o el cáncer. Es indispensable que todos se apliquen un protector solar para minimizar esos efectos”, enfatiza la facultativa.

Asimismo, son muchas personas que vuelven a ocupar el protector que quedó el año pasado, asumiendo que están protegiéndose de manera correcta. De acuerdo a Molina, “como cualquier otro producto, los protectores solares también expiran desde el momento que se abren, por lo que dejan de tener el efecto deseado. En este sentido, se recomienda no usarlos si ha pasado un periodo prolongado desde que se abrió o si no se mantiene en un lugar seco y fresco”

Por último, es importante informar que no todos los bloqueadores son iguales. La farmacéutica  señala que “existen filtros físicos y químicos que los distinguen, además de la fotoestabilidad, fotoprotección, la adherencia del producto a la piel, entre otras. Cada persona debe escoger lo que mejor se ajusta a sus necesidades, pero no olvidemos que el Factor de Protección Solar (FPS) no puede ser menos a 30 para alcanzar una verdadera protección”.

El uso de un bloqueador durante todo el año -independiente si está despejado, nublado o se está en una oficina-, reiterar la aplicación cada 2 horas, evitar exponerse al sol entre las 11 y 15 hrs –que es cuando más rayos llegan a la superficie de la tierra en verano-, y el uso de ropa y accesorios serán la mejor opción de cuidado, para no pasar a engrosar las lamentables cifras de personas diagnosticadas con cáncer a la piel cada año en nuestro país.