Las presiones internas y externas en el antes, durante y después terminaron con la diputada Sandra Amar Mancilla llevada al Tribunal Supremo de la Udi, partido que no toleró lo que consideraron “una falta grave a los deberes militantes” y “pecado” el votar a favor del retiro del 10 por ciento de los fondos previsionales.

Las renuncias están sobre la mesa se señalaba ayer durante la mañana desde el nivel central, dando cuenta que los cinco “díscolos” del gremialismo no estarían dispuestos a comparecer ante el Tribunal Supremo de su tienda política. Ya por la tarde, la parlamentaria rompió su silencio a través de redes sociales junto a Virginia Troncoso y Alvaro Carter: “Los firmantes no hemos cometido ninguna falta a los principios de la Udi, ni hemos cometido delito alguno. Sólo hemos votado en consciencia. Nos duele que se nos trate como indeseables, y hoy estamos acusados frente al TS”.

Y luego la decisión: “Por respeto a la dignidad de nuestras familias y a quienes votaron por nosotros, con sentido dolor y a fin de no alargar un proceso injusto, renunciamos a la Udi”.

Un “quiera Dios que la vida, y el servicio a Chile nos vuelva a encontrar con quienes, hasta el miércoles, fueron nuestros amigos”, cerraron el mensaje.

Posteriormente, ya de manera personal, Sandra Amar señaló que “con mucho dolor tuve que renunciar al partido que estaba representando, pero los últimos acontecimientos llevó a esta decisión, porque el hecho de haber votado a consciencia no significó faltar a ninguno de los principios del partido. Llevarnos al Tribunal Supremo era casi llevarnos a un juicio, como si hubiésemos cometido un delito y el votar pensando en las necesidades de las personas no lo es”.

Sobre las razones de pasar del voto de abstención al de favor, Amar explicó que eso tuvo que ver con el esperar una mejor propuesta del gobierno a favor de las necesidades de las personas, la que -a su juicio- finalmente no llegó.

Finalmente, dijo que resulta aventurado hablar de su futuro político y que ya llegará el momento de sentarse a analizar.

La jornada

Mientras el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, hablaba del 44% de retiro (no del 10%), y el senador (Udi) Iván Moreira parecía condicionar su voto a la entrega de un bono de $1 millón para la clase media, buena parte de las miradas apuntaban al momento que vive la Unión Demócrata Independiente y su decisión de pedir “penas del infierno” para los cinco diputados de su colectividad que dieron “luz verde” al proyecto del retiro de fondos previsionales. Entre ellos, la magallánica Sandra Amar.

Tras la votación del miércoles, la parlamentaria había sido una de las más requeridas por los medios de prensa (tanto a nivel regional como nacional). Sin embargo, la respuesta había sido la misma: “No se pronunciará sobre el tema”. Y claro, no han sido horas fáciles ni para ella ni para sus colegas gremialistas que decidieron nadar contra la corriente (de su partido) y -al menos tres de ellos hasta ayer durante la tarde- poner su renuncia sobre la mesa.

Además de los tres renunciados, el diputado Pedro Alvarez Salamanca (Región del Maule) acusó ayer al gobierno de vendetta al pedirle la renuncia a su asesor personal, en lo que calificó de “una bajeza tremenda”. Mientras, el otro “díscolo”, Christian Moreira, aseguraba estar tranquilo mientras su hermano, el senador Iván Moreira, reflexionaba acerca de si “vale estar en un partido que está actuando así, amenazando a sus parlamentarios”.

La comisión política de la Udi fue clara tras el voto de sus diputados, señalando que aquí se está ante “una falta grave a los deberes militantes, toda vez que se lesiona gravemente el proyecto político de la Udi, que tiene como pilar fundamental la irrestricta defensa de la clase media del país, que se ha visto gravemente afectada por la crisis económica derivada de la pandemia, pero que con este proyecto resultará muy perjudicada al disminuir sus fondos de pensiones”.

Agregaron que “los cinco diputados en cuestión se han automarginado del ideario y del estilo de nuestro partido, situación que amerita el urgente pronunciamiento y decisión del Tribunal Supremo y la aplicación de las máximas sanciones”.

Para el gremialismo, sus diputados contravinieron los principios del partido, “desconociendo el compromiso de la Udi con la clase media y los sectores más necesitados, y por lo mismo, han dejado de cumplir disciplinariamente el rol y la responsabilidad encomendada por el partido”.

Un buen momento

La decisión de la tienda política parece no llegar en buen momento, ad portas de una votación donde nuevamente deberán pedir el compromiso de los suyos (ahora los senadores) y sumar, además, el apoyo del otro partido oficialista: Renovación Nacional. Fue el senador (RN) Mario Desbordes quien ayer señaló que “hay votos que están en duda y eso va a estar así por lo menos un par de días, hasta conocer nuevos anuncios por parte del gobierno”. Y luego, un comentario preocupante para su sector: “Ahora hay algunos senadores de Chile Vamos que están inclinados a apoyar la iniciativa del retiro de fondos”.