Diputado Bianchi realizó intervención en «Proyecto de Ingreso Mínimo Garantizado»

11 de marzo del 2020, comienzo el año tres de los tiempos mejores. El tiempo de los tecnócratas, de los economistas que vienen de grandes universidades del mundo para enseñarnos sus saberes y que llevan dos años haciendo de este oasis latinoamericano, un lugar cada vez más próspero y tranquilo.   

El líder de los tiempos mejores que viene hace meses impulsando una agenda social revolucionaria, que garantiza el respeto irrestricto de los derechos humanos y que fomenta el emprendimiento y el desarrollo de una industria cada vez más pujante, nos trae a este Congreso un proyecto de ley para que sea aprobado. 

Pero veamos qué nos trae este gran estadista Sebastián Piñera para nuestra discusión, un bono. ¿Alguien ha escuchado en las calles a la gente pidiendo bonos? ¿Es esto posible en los tiempos mejores que vivimos? Sí, un bono que al principio se llamó ingreso mínimo garantizado y hoy le llamamos “subsidio”.

¿Y qué hace este bono revolucionario, que ni siquiera se acerca a la realidad del gasto de las familias chilenas? Claro, aquí una de las razones de por qué las pensiones son bajas, si año a año aprobamos sueldos miserables en este Congreso y de paso dejamos en claro también que este bono tampoco es imponible. Impulsado por el Ministerio de Desarrollo Social, dejando de lado al Ministerio del Trabajo, cosa que me parece extraña.

El bono que nos traen hoy es simple, a las personas que ganan el mínimo se les entregará 57 mil pesos para su bolsillo para que puedan gastarlos en farmacias, en supermercados, copagos de Fonasa o en el examen del coronavirus, vaya a saber.

Llegará a un sueldo liquido de 300 mil pesos, menos de lo que vale un arriendo piruja de una pieza en Magallanes, bono que paulatinamente va bajando mientras se reajusta el sueldo mínimo. Cincuenta lucas con que el Estado subsidia a las empresas del pago de las remuneraciones. Pero esto no es todo, si la persona gana más del mínimo, la plata que el Estado pasará será menor. 

Este bono el año 2023 deja de existir, desaparece y se irá con los tiempos mejores, seguramente a paraísos fiscales, junto a los dólares de la empresa Bancard que tiene allí, que movió condonando los impuestos el Servicio de Impuestos Internos. 

Aun así, dirán ¿cómo oponernos a que una persona con el sueldo mínimo reciba un bono de 57 mil pesos? Aunque no sea un buen proyecto. Yo desde que estoy acá siempre he escuchado eso, “mire vamos a aprobarlo porque quizás es malo, pero es un poco mejor de lo que había”.

Desde que llegué escucho eso aquí y francamente eso causa desazón, cuestionarme qué hacemos acá, para quién estamos, para qué estamos. Es hora de decirle al presidente que este Congreso no está para sus migajas, no está para sobarle el lomo. Si no cambia él entonces cambiemos nosotros. Despierten, acá están supuestamente los defensores del pueblo. La gente está cansada y nosotros tenemos la responsabilidad de dar la paz social.

Los graduados de Harvard seguramente dirán este bono será un incentivo a la contratación de la mano de obra barata y el despido de quienes ganan un poco más del mínimo. Ninguna empresa que opera en el estado chileno va a preferir contratar a alguien por más del mínimo si el Estado le da un bono que financia su egoísmo.

Es un país que pide a gritos un cambio de orden impuesto, tenemos a nuestro presidente entregando bonos. Esto es una lápida a una de las demandas sociales más importantes, como son la de los sueldos. Es un subsidio miserable, la oportunidad de mejorar los sueldos y pensiones seguirá demandándose en las calles.

Las pymes de este país están reventadas con impuestos, Tesorería, Impuestos Internos y los intereses que cobran, la verdad no los deja trabajar. Si apoyáramos realmente a las pequeñas y medianas empresas, claro que podrían pagar mejores sueldos

Volveré a decir una y otra a vez: la agenda social de este Gobierno se acabó en octubre del año pasado y no hay vuelta atrás, y espero con fe que este Gobierno u otro prontamente, encuentre la paz social, empiece a escuchar las demandas sociales y dejen de dividir a las chilenas y chilenos. Queremos paz, pero con justicia social y con dignidad.