Héroe de la independencia nacional y más conocido como el “Huaso Bueras”, nació en Santiago el 7 de mayo de 1786. Relacionado a los trabajos de campo, se encargó de la hacienda familiar en Aconcagua y al conformarse la Primera Junta de Gobierno de 1810, entusiasmado al ver las tropas resguardando el acto, se incorporó al Batallón de Infantería Granaderos de Chile como subteniente.

Tuvo su bautismo de fuego en el Motín de Figueroa en abril de 1811, luciendo nuevamente su arrojo en Yerbas Buenas. Hizo toda su campaña a las órdenes de los generales José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins y por sus méritos, ratificados en las acciones de El Manzano y Doñihue, fue ascendido a Teniente Coronel.

Durante los preparativos de Rancagua le correspondió explorar hacia el sur y luego de la derrota emigró hacia Mendoza. Por sus amistades entre la gente de Aconcagua, se le encomendó organizar la guerra de guerrillas, reclutando y equipando a varios patriotas a costa suya. Fue apresado y condenado al presidio de la isla Juan Fernández, cumpliendo su sentencia en la fragata Victoria. Exaltado por el renacer de la causa después de Chacabuco, logró escapar de la embarcación.

En 1817 organizó el Batallón Infantes de la Patria y asistió a las acciones de Talcahuano y la retirada hacia el norte. Para Cancha Rayada, entre la dispersión de la caballería chilena, Bueras logró mantener unidos a sus jinetes de Cazadores de la Escolta y proteger a O’Higgins que había sido herido.

Una antigua tradición cuenta que en uno de sus encuentros con la caballería realista se le quebró el sable, por lo que empezó a usar dos de ellos. Así se presentó a la Batalla de Maipú en abril de 1818, donde finalmente falleció por un balazo en la cabeza. Actualmente es patronímico de la Escuela de Caballería Blindada del Ejército.