El volcán Lautaro, en la Región de Magallanes, es uno de los próximos desafíos del chileno Juan Pablo Mohr. El montañista acapara desde el fin de semana la atención de toda la prensa nacional e internacional, y no por sus logros que incluyen el alcanzar cuatro cimas sobre los 8 mil metros sin apoyo de oxígeno o el Guinnes por subir el Everest y el Lhotse en tanto sólo 6 días y 20 horas, sino porque es buscado intensamente tras desaparecer en medio de una expedición al K2.

El deportista de 34 años estuvo en Torres del Paine en febrero de 2019, acompañado de su esposa Juanita Fernández y de sus pequeños hijos Elisa, Juanpi y Pedrito. En la oportunidad, hicieron el Circuito Macizo Paine (la “O”), y también compartieron uno de los desafíos de Juan Pablo: alcanzar las cumbres más altas de cada región y construir refugios. En la lista, donde aparecía el Volcán Ojos del Salado, en Atacama (con 6.891 metros); el Volcán Llullaillaco, en Antofagasta (con 6.739 metros) y Volcán Tupungato, en la Región Metropolitana (6.570 metros), destacaba el Volcán Lautaro (3.623 metros) de Campo de Hielo Patagónico Sur, en la Región de Magallanes. “Fue en Los Himalayas cuando tuve la idea de asumir este desafío en Chile, sería una magnífica idea para expandir el montañismo, más pudiendo diseñar y hacer refugios en cada cumbre”, señalaba el también arquitecto.

Pero aquello no es todo en su agenda, porque su gran desafío es alcanzar la cumbre de las 14 montañas del mundo que tienen más de 8.000 metros de altura. Ya ha conquistado el Annapurna (8.091 metros), Manaslu (8.163 metros), Dhaulagiri (8.167 metros), Lhotse (8.516 metros) y el Everest (8.848 metros). El sexto es el K2 (8.611 metros), en Los Himalayas, justo donde hoy está siendo buscado luego que su GPS dejara de emitir señales.

Desafío, tragedia y solidaridad

Para Mohr, la subida al K2 es más que un desafío, dado que tiene un componente especial. El pasado 16 de enero el alpinista catalán Sergi Mingote falleció en el lugar al caer cuando regresaba al campo base (4.950 m).

Amigo y compañero, el chileno decidió continuar con la expedición para rendir tributo a Mingote y cumplir además con el otro objetivo: entregar material de abrigo y calzado al pueblo baltí, el cual reside en las montañas de la Región Gilgit-Baltistán de Pakistán.

Sin embargo, desde la madrugada del pasado viernes nada se sabe de Mohr y sus acompañantes, el islandés John Snorri y el paquistaní Ali Sadpara. El hijo de este último fue el único que llegó a la base, luego de acusar problemas de oxígeno.

El K2 es considerado uno de los ascensos más difíciles del mundo, debido principalmente a sus temperaturas que caen en invierno hasta los -50 grados, vientos de 200 km/h o el riesgo constante de avalanchas.