Estudiantes de Psicología mezclaron la música y la danza para trabajar con las emociones de adultos mayores

“Percepción de un grupo de adultos mayores de la región de Magallanes de sus procesos cognitivo-emocionales y de bienestar relacionados con la música y la danza” es el nombre del proyecto de Seminario de Título de Hans Oyarzo y Dajana Scepanovic, estudiantes de quinto año de la carrera de Psicología de la UMAG.

A través de este proyecto, la dupla pudo generar una intervención real con un grupo de adultas y adultos mayores que asisten al Centro Diurno Referencial para Persona Mayores de Punta Arenas ubicado en avenida Frei con Hornillas, insertándose con su propuesta que buscaba desentramar emociones de las y los usuarios a través del uso de la danza y del canto.

“Quiero agradecer a la UMAG en nombre de todos mis compañeros, ya que estas actividades que nos traen desde afuera nos renuevan, entonces es importante que no se pierdan estas instancias. En estos talleres nos dieron mucha confianza para sacar todo afuera y no tener miedo a la vergüenza, y en lo personal me siento mucho mejor emocionalmente a lo que sentía hace un tiempo atrás”, comentó Luisa Meneses, adulta mayor y usuaria del recinto.

En 5 sesiones que duró la intervención, las y los adultos mayores pudieron conocer el trabajo de los estudiantes UMAG, quienes entregaron de manera presencial distintos conceptos en cada uno de los talleres realizados.

“Es una sensación muy satisfactoria haber traspasado límites emotivos con este grupo, ya que han sido muy abiertos con nosotros y la dinámica sin dudas que fluyó de la mejor manera. Considero que la música es un remedio para el alma, y ellos se han expresado a través de sus relatos en compañía de esta. Es muy grato darnos cuenta de que los adultos mayores tienen muchas ganas y entusiasmo de hacer cosas y de que tienen cuerda para rato”, comentó Dajana Scepanovic.

Por su parte, Eduardo Pino, profesor guía de los estudiantes de psicología, destacó la importancia que tiene el poder generar una intervención real y no sólo quedarse con la teoría que siempre se aplica a través de estos proyectos finales de las carreras.

“Sin dudas que a través de este proyecto se ha logrado recolectar información y datos muy valiosos, pero el principal aporte de esta investigación radica en la prestación de servicios a agentes comunitarios como este, en el cual se constató la posibilidad de llevar a un bienestar emocional a los adultos mayores a través del reconocimiento de distintos estados afectivos asociados a recuerdos”, comentó el académico.

El proyecto, iniciado en marzo, contó con reuniones previas tanto con directivos del Centro Diurno, como con los mismos usuarios a intervenir. En estos talleres, los estudiantes llevaron a los adultos mayores a conectarse con distintas temáticas como la adolescencia, la juventud, los roles padre e hijo, entre otros. Así, a través de una ‘ruleta de emociones’, las y los adultos mayores pudieron ir trabajando la identificación de sus propias emociones.

“Poder escuchar la realidad tangible, poder percibir los sentimientos de los usuarios y conocer el por qué de muchas situaciones es de vital importancia para nuestro proyecto. La música en este caso fue utilizada como un generador de bienestar, y nos llevó a poder constatar experiencias más allá del papel. Asimismo, pudimos entrar en una dinámica de comunicación bilateral que fue muy exitosa”, comentó Hans Oyarzo, parte de la dupla desarrolladora del proyecto.