La escolar chilena no alcanza a guardar sus cuadernos en casa, a revisar su informe de notas, a colgar su delantal鈥

cuando de manera s煤bita, los mismos que absuelven a asesinos y mutiladores de ojos, la exhiben al mundo como trofeo de 鈥渏usticia鈥, como si estuvi茅ramos frente al peor criminal.

S茅 que no lo crees, la tele miente, y a estas alturas sospecho que sus mentiras implican ahorro de trabajo investigativo tanto para un canal como para un Tribunal.

Yo tampoco lo cre铆a: hice zapping diez veces en la tv, y mi notebook a帽oso al menos tres veces lo deb铆 reiniciar.

Pero era cierto: los medios c贸mplices de Rozas, Blumel y Pi帽era se dejaron caer ayer sobre una dulce y c谩ndida muchacha鈥 como jaur铆a de hienas que desangran a una presa f谩cil cuyo rostro indefenso expuesto en los medios me hizo llorar;

refiero a c贸mo los poderes medi谩ticos sobreexponen a mi alumna de 3潞 medio, una ni帽a, sabiendo que asesinos de verde turistean libres por las calles de mi pa铆s bajo el resquicio del arraigo y la firma mensual.

bajo el resquicio del arraigo y la firma mensual.

Aunque para ella lo peor fue lo previo: los intocables de verde la arrastran por el cemento como quienes zarandean en el suelo a su antojo a una mu帽eca de trapo, pacos al parecer sin hijos, sin empat铆a ni moral.

Ah铆 est谩n; esos son: operan como maras o sicarios o bandas del portonazo, los hemos visto, las peores bestias, pacos obviamente sin gloria, sin un mil铆metro en su alma de decencia; manada s谩dica y bestial.

Falt贸 poco para que sacaran los ojos de mi alumna esos verdosos 鈥渕inistros de fe鈥, fuerzas especiales que la engrillan y encierran en un calabozo鈥 los que de tanto maltratarla casi fracturan sus sue帽os, su otro brazo, su cr谩neo y su espina dorsal.

Pero por m谩s que mi alumna grite y grite, de antemano todo Chile sabe que jueces y fiscales oir谩n 煤nicamente la versi贸n de los expertos en montajes鈥 o sea, la de esos mismos que mataron a Catrillanca, a Alex N煤帽ez, al pe帽i Lemul, ejecutores incorregibles de una y otra y otra 鈥渙peraci贸n Hurac谩n鈥.

A fin de cuentas una ni帽a reclamaba en la calle que estudiantas y estudiantes chilenos tienen derecho a acceder libremente a una carrera sin deudas, ese fue su 鈥渄elito鈥; exig铆a un nuevo Chile, sin pruebas segregadoras, donde todas y todos tengan el derecho a luchar por un t铆tulo profesional.

Pero los pacos no entienden eso, y la ignorancia de 茅stos a la hora de hablar de estudios se desata en contra de la estudiante como violencia pura鈥 lo 煤nico que saben es que, si matan a un Jorge Mora, a un Ariel Moreno, o a quien sea, los absuelve en el acto el Ejecutivo, el Legislativo, la Judicatura y el Tribunal Constitucional.

Por favor d茅jenme pasar la lista. Aunque est茅s lejos grita fuerte 鈥溌resente!鈥. El eco de tu voz de ni帽a resonar谩 en cada espacio de mi existencia sintiente鈥

Y desde aqu铆 sabr茅 que nadie apag贸 tu voz, tu idealismo, tus sue帽os de chiquilla, tu inocencia, tu compromiso social.

Mis alumnos y alumnas son lo m谩s grande, pero entre 茅stos hay una que lucha contra toda injusticia.

Hoy nombro a mi estudiante imprescindible, distinci贸n m谩xima en empat铆a y humanidad:  Catalina Sep煤lveda Garay.