Investigadores buscan dilucidar la existencia de especies crípticas en el caracol antártico

Estudiar las diferencias morfológicas y genéticas del caracol antártico (Neobuccinum eatoni), una especie de amplia distribución en las aguas del continente blanco, ha sido uno de los objetivos primordiales que se trazó la investigación del científico Jesús Troncoso, del Grupo de Ecología Costera (EcoCost) de la Universidad de Vigo, en España.

Entre sus colaboradores internacionales, está el biólogo marino y académico de la UMAG, Cristian Aldea, quien tras ser su estudiante de Doctorado, se convirtió en un investigador más del estudio del caracol, con el análisis de una serie de muestras tomadas en la Antártica, las que se suman al de varias campañas españolas (BENTART) en dicho territorio polar: la de los años 1994, 1995, 2003 y 2006.  

Pero ¿qué buscan dilucidar sobre la vida de este molusco austral? Según comenta Aldea, el acceso creciente a las muestras ha comenzado a dar cuenta de cierto tipo de patrones. “Considerando la producción científica generada gracias a dichas campañas es que han surgido evidencias sobre la identidad y variabilidad de ciertas especies y su distribución a lo largo y ancho del Océano Austral y áreas adyacentes”, puntualiza.

En concreto, el investigador UMAG, explica que “dichas esas evidencias se contestan a través del esclarecimiento de si alguna especie con morfología externa aparentemente uniforme, puede llegar a constituir más de una especie, analizando ciertas características morfológicas internas e información genética, además de un detallado análisis morfométrico de su concha”.

Con estos antecedentes, la investigación apunta al término “especies crípticas” o también llamadas “gemelas” en la literatura científica-, y que refiere a que serían morfológicamente iguales, pero distintas a nivel genético. En razón de ello, es que también surgió la interacción con el Instituto Milenio BASE (Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos) y, en particular, con la Dra. Angie Díaz de la Universidad Concepción (UdeC), quien desde hace varios años está analizando las características genéticas de estas especies antárticas.

Por ahora, y según información entregada por el Dr. Troncoso y la Dra. Díaz, los datos genéticos de muestras someras indican que, probablemente, hay más de una unidad taxonómica identificada bajo el nombre científico de Neobuccinum eatoni. En ese sentido, ¿cómo podemos saber si son especies crípticas y cuántas hay? Mediante el análisis detallado de la morfología de distintas estructuras de estos caracoles antárticos, como es el caso de los dientes, más conocidos como “rádula”.

De este forma, entre los tres investigadores/as, se está analizando la identidad del caracol marino Neobuccinum eatoni, una especie de amplia distribución antártica, que habita los fondos marinos desde unos 5 metros de profundidad hasta la llanura abisal (~2400 metros), pero que no ha sido comúnmente registrado en muestreos de poca profundidad. Para ello, el Dr. Troncoso aporta toda la información recopilada en las campañas españolas BENTART, más una serie de ejemplares para analizar si es que la especie constituye una sola identidad como tal, o más de una especie de características morfológicas externas casi indiferenciables al ojo humano.

Implicancias científicas

El Dr. Aldea junto a la Dra. Díaz estuvieron a fines de marzo en los laboratorios de EcoCost, trabajando las muestras de diversos sitios antárticos proporcionadas por el Dr. Troncoso. Allí avanzaron en aportar más datos morfológicos al estudio de esta especie y, asimismo, reflexionar sobre su importancia y aportes en las investigaciones sobre biodiversidad.

“Partiendo de la base de que la biodiversidad antártica es cada vez más conocida y que ésta es una especie de amplia distribución antártica, es importante que podamos conocerla ya que de ahí para adelante se pueden abrir nuevas líneas de investigación o nuevas interrogantes con otras especies. Es decir, la importancia es basal, porque al ser una especie tan común y que salta la evidencia que podría haber especies diferentes, se abre un mundo de posibilidades”, sostuvo.