por Danilo Díazgranados

Sin duda alguna, el reto más importante que tienen los sistemas agroalimentarios en América Latina es el de alimentar a una población cada día mayor, evitando daños a la biodiversidad a través de la promoción de modelos de desarrollo inclusivos. Afortunadamente, en época de pandemia, la región ha sabido responder de manera efectiva a ese reto. Por muchísimos años, Latinoamérica ha sido considerada “el granero del mundo”.

En un informe publicado de manera conjunta por especialistas de organizaciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura la firma McKinsey, se abordó el tema de los sistemas agroalimentarios de la región. 

Uno de los participantes, Michael Morris, experto en agricultura del BM, recordó que los sistemas agrícolas agroalimentarios de América Latina son de los más exitosos del planeta, ya que en todo momento están en capacidad de alimentar a una población que se encuentra en constante crecimiento, además de facilitar el desarrollo económico, generar importantes ingresos por concepto de exportaciones y contribuir con la disminución del hambre y la pobreza de unos 20 millones de hogares.

Han sido numerosos e incalculables los beneficios que ha traído la actividad agrícola a esta región.  Y en época de baja productividad, es de gran relevancia el rol que está desempeñando, al asegurar el oportuno suministro de alimentos no solo a la región, sino también fuera de la zona, ayudando a estabilizar los precios en los mercados mundiales.

Latinoamérica es, hoy por hoy, la mayor exportadora neta de alimentos a escala mundial. Coadyuva en la estabilización de los precios a nivel internacional, lo que beneficia a millones de consumidores globales.

En lo concerniente al impacto que ha tenido el COVID-19 con relación a la agricultura, Morris ha destacado la resiliencia de la producción primaria, pues la mayoría de los que se dedican a las tareas del campo han podido continuar llevando a cabo sus actividades. Es cierto que el impacto de la crisis sanitaria originada por la pandemia se ha sentido en la agricultura y la alimentación, pero en mucha menor cuantía que en el resto de los sectores productivos. 

El sector agroalimentario tiene, el rol más importante a desempeñar. Es el responsable de garantizar el suministro de alimentos a la región, genera millones de empleos, aporta divisas a los países exportadores, y además de todo ello, ayuda en la preservación del ecosistema. En América Latina la agricultura tiene mucho futuro por delante.