La política tradicional. Esa fue la gran derrotada de la jornada electoral del fin de semana. Un castigo que golpeó por igual a la centroderecha gobernante y a los partidos de centroizquierda de la extinta Concertación, rostros de la transición democrática que fueron apuntados con el dedo durante el estallido social de 2019.

Chile Vamos no solo no logró un tercio de los escaños de la Convención Constituyente, sino que también quedó fuera de competencia en la carrera por la gobernación metropolitana y no pudo retener emblemáticas alcaldías, como Santiago, Maipú, Viña del Mar y Ñuñoa.

Unidad Constituyente, en tanto, aquel pacto conformado por los partidos de la ex Concertación, fue, de todas las listas opositoras al gobierno, la menos votada en la elección de constituyentes, siendo desplazada por la alianza entre el Frente Amplio y el PC, y también por la Lista del Pueblo –una de las sorpresas de la jornada– conformada por distintos movimientos sociales.

“La ciudadanía nos ha enviado un claro y fuerte mensaje, al gobierno y a todas las fuerzas políticas tradicionales: no estamos sintonizando con las demandas y anhelos de los ciudadanos y estamos siendo interpelados por nuevas expresiones y liderazgos. Es nuestro deber escuchar con humildad el mensaje de la gente”, dijo el Presidente Piñera al abordar anoche los resultados.