“Marinero Fuentealba”: un nombre con historia

El OPV “Marinero Fuentealba” fue el primer buque construido por ASMAR tras el tsunami que azotó las instalaciones de la planta de Talcahuano el 27 de febrero del 2010.

Esta unidad de 1.771 toneladas de desplazamiento total, con 80,6 metros de eslora y 13 metros de manga, cuenta con capacidades oceánicas y es un sustantivo aporte en el control de los espacios marítimos, lo que se traduce en un alto desarrollo para la Tercera Zona Naval en los ámbitos de apoyo ante desastres naturales y a compatriotas que se encuentran en zonas aisladas.

Apto para navegar en aguas australes, contribuye a los intereses nacionales en la zona austral y a los estudios científicos en esas latitudes. También cumple labores de mantenimiento de señalización marítima, de control y combate de la contaminación, resguardo de la vida humana en el mar y de preservación del medio ambiente acuático.

Entre otras tareas, la unidad operó en la rebusca del siniestrado Hércules C-130 de la FACh y es parte de las Campaña Antártica, aportando apoyo en relevo de faros y reabastecimiento en zonas aisladas, operativos de búsqueda y salvamento, así como en apoyo en labores de pesquisas epidemiológicas en zonas aisladas de la Región de Magallanes y Antártica Chilena en el actual contexto de emergencia sanitaria.

El OPV “Marinero Fuentealba”, lleva el nombre en honor al Marinero Mario Fuentealba, único miembro de las Fuerzas Armadas de nuestra patria en recibir dos Medallas al valor.

La primera vez que Mario Fuentealba Recabarren se vio enfrentado a la íntima decisión de arriesgar la propia vida en virtud de salvar a otra persona, fue cuando en un remolcador que surcaba las agitadas aguas de la bahía de Concepción, un Sargento cayó por la borda.

El Marinero Fuentealba instantáneamente se lanzó al agua para rescatarlo, sin pensar en las difíciles condiciones climáticas o en la oscuridad de la noche. Esta acción le valió el reconocimiento Institucional, haciéndose acreedor a la Medalla “Al Valor”, el 21 de noviembre de 1961.

En 1965, fue destinado al patrullero “Leucotón”, que mientras se dirigía de Talcahuano a Chiloé cumpliendo con una comisión de reencendido de faros, fue sorprendido por un violento temporal, provocando el varamiento de esta nave en las traicioneras costas de la caleta “Lliuco”, al sur de Corral. Al rescate del “Leucotón” acudieron las escampavías “Janequeo” y “Cabrales”. La marejada arrojó con fuerza a la “Janequeo” contra las rocas. La tripulación del “Leucotón” veía impotente cómo sus rescatadores se encontraban atrapados.

En estas difíciles circunstancias el Comandante del “Leucotón” organizó una partida de salvamento de veinte hombres con todos los elementos necesarios para socorrer a sus compañeros. Tendieron un cable para desembarcar la patrulla, el propósito era ayudar desde tierra a los tripulantes de la “Janequeo”. Fuentealba fue el primero llegar a la costa con grandes esfuerzos.

El primero en deslizarse por el cable fue el Cabo Arturo Alvarado, quien fue alcanzado por las olas. Fuentealba se arrojó para salvarlo, en ese momento ambos fueron arrastrados por la corriente, logrando salir después de varios minutos de lucha a la ribera del río “Lliuco”. En la maniobra Fuentealba perdió el conocimiento y fue atendido por los lugareños.

Mientras tanto la “Janequeo” había desaparecido y el temporal irrumpía al máximo de su intensidad, el Marinero Fuentealba, una vez repuesto, decide poner su vida al servicio del rescate de sus compañeros. Avanzó hasta la playa vecina a la roca “Campanario”, lugar donde el mar arrojaba a los náufragos del ATF “Janequeo”. Allí socorrió al teniente Segundo Guillermo Aranda Pinochet, salvándolo tras practicarle respiración artificial. Volvió a las tormentosas aguas que provocaron la catástrofe y, entre remolinos y resaca, puso a salvo a tres de sus camaradas. Cuando fue a rescatar a un cuarto compañero, el cabo Galvarino Contreras, a quien alcanzó a poner a salvo, una ola gigante lo cubrió, llevándoselo para siempre el 15 de agosto de 1965, en donde también en aquella jornada fallecía otro héroe de la Institución, el Cabo Leopoldo Odger Flores, quien a pesar de estar herido también salvó a varios camaradas en medio del temporal, siendo su nombre también inmortalizado en el OPV 84 “Cabo Odger” con puerto base en Iquique.

Los antecedentes póstumos respecto al arrojo y valor del Marinero Fuentealba fueron analizados en una comisión especial de la Armada de Chile, en donde con fecha 04 de noviembre de 1965, se acordó otorgarle la condecoración Medalla “Al Valor”. Sin embargo, como ya había sido distinguido con esta condecoración correspondió otorgarle la Roseta consistente en una “Estrella de oro”, en mérito de las reiteradas demostraciones de arrojo y heroísmo.

Hoy su ejemplo es parte de los relatos en distintas reparticiones y unidades, contando con una estatua en la Escuela de Grumetes en Isla Quiriquina, existiendo además un reconocimiento de la Armada con su patronímico, el cual año a año destaca a miembros de la Gente de Mar que han destacado por sus actitudes, acciones y compromiso con la Patria y sus altos destinos.