“No adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna el vestido”

Por Antonio Yakcich Furche
Presidente Instituto O’Higginiano de Rancagua

Existen ejemplos históricos que evidencian que hay personas que viven de los títulos, demostrando un ego que los sobrepasa enormemente. Así sucedió con un personaje del periodo histórico de la Reconquista.

Se llamaba Francisco Casimiro Marcó del Pont, Ángel Díaz y Méndez, Caballero de la Orden de Santiago, de la Real y Militar de San Hermenegildo, de la Flor de Lis, Maestre de la Real de Ronda, Benemérito de la patria en grado heroico y eminente, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, Superior Gobernador, Capitán General, Presidente de la Real audiencia, Superintendente Subdelegado del General de Real hacienda y del de Correos, Postas y Estafetas y Vice – Patrono Real de este Reino de Chile”.

Que contraste en relación a su compatriota Calderón de la Barca, que habiendo sido soldado escribió estos hermosos versos; “Ese ejército que ves vago al hielo y al calor, la República mejor y más política es del mundo. Que nadie espere que ser preferido pueda por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere; porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede”.