Más que irregular, a todas luces extraña. Así califica la temporada en Ultima Esperanza el presidente de la Asociación de Transportistas de Turismo de esa provincia, Claudio Mancilla, quien estima que su gremio está funcionando en un 15%.

Y aunque la cifra puede considerarse baja, el dirigente se muestra conforme y optimista de cara a los próximos meses, “porque siempre puede ser peor” y porque “el retorno del turista regional es una realidad” que no se había visto en años anteriores.

Esa proyección podía significar que en un escenario normal futuro las visitas, principalmente al Parque Nacional Torres del Paine y a Puerto Natales, se incrementarán sustancialmente con visitantes extranjeros, nacional y de la misma Región de Magallanes.

“Lo que puedo decir sobre  hoy, es que con el correr de los días y principalmente en febrero, hemos visto un aumento importante de turistas nacionales y regionales, lo que también está significando que esta temporada llamada alta se alargue un poquito y casi coincida con lo que llamamos en turismo de invierno que parte el 1 de mayo. Eso en algo ha ayudado a paliar la ausencia de los visitantes extranjeros”.

Agrega que tanto los locales de Natales como el parque nacional tienen por estos días un constante flujo de turistas chilenos que “a lo mejor no dejan lo mismo que los extranjeros en materia de dólares, pero es un ingreso importante y necesario, sobre todo considerando que las proyecciones estaban lejos de ser las mejores debido a la pandemia”.

Mancilla dice que aunque todo es cambiante debido a la emergencia sanitaria, las expectativas son que la presente temporada se prolongue a finales de abril y desde mayo a septiembre estar con el turismo de invierno, “un plan que se incorporó hace más o menos dos años y que ha sido bastante exitoso, sobre todo orientado al turista nacional y al brasileño que llega para sentir el frío y conocer la nieve”.

Los caminos malos

Sin embargo, el presidente del transporte señala que “claramente lo negativo es el estado de algunos caminos”. Señala que tanto Tres Pasos como Casas Viejas tienen ciertos tramos intransitables, que no sólo dan una mala imagen al visitante sino también “son un atentado a las máquinas”.

Explica los caminos no han tenido una solución definitiva y que todos los años se hace una “reparación parche” que con el paso de buses y camiones de gran tonelaje vuelve a su mal estado anterior en cosas de semanas y, peor aún, los hoyos se van agrandando.

El dirigente plantea que lo anterior además lleva a que exista un peligro cierto de accidentes, porque “todos conducen a más de 90 km pensando en que el pavimento está bueno y, de pronto, se encuentran con los hoyos”.