La crisis económica que afecta a todo el mundo por la pandemia y que en Magallanes golpea duramente al turismo mantiene hoy a los operadores sumidos en la emergencia, pero también abrigan la esperanza que cuando se reactiven los movimientos los primeros visitantes a la región sean de los mercados norteamericano y europeo que se han consolidado hace tiempo para la zona austral.

Así lo admite Rodrigo Bustamante, presidente de la Asociación de Empresas de Hoteles y Turismo de Torres del Paine, quien señala que “hoy vivimos el día a día con un escenario que no se ve muy esperanzador por lo que ocurre en Santiago”.

Sólo en el caso del turismo en torno al Parque Torres del Paine, cerrado al público desde el 17 de marzo, afecta a unos 2 mil empleos directos y con ello beneficios que favorecían a unas 10 mil familias ligadas al sector.

Reconoce que claramente todos los servicios de transporte y de turismo sienten las consecuencias que hoy solo existan dos vuelos semanales de Latam con movimiento de pasajeros entre Santiago y Punta Arenas. Una realidad que contrasta con otros años en que diariamente había hasta 12 vuelos con operaciones también de Sky y al mismo tiempo se promovía el turismo de invierno.

“Hoy vemos alguna luz de esperanza, al final del túnel, con la reapertura de las actividades en países de Europa. Eso debiera replicarse lo antes posible, aunque todo es dinámico”, opina Bustamante.

Agrega que desde hace tiempo los mercados de Estados Unidos, Canadá y de países europeos han movido turistas a Magallanes y que la reactivación del sector en la región debiera venir de la mano del flujo que provenga de estos mercados en el mediano plazo.

Consultado si aspiran a que el turismo de Brasil también se sume cuando se supere la pandemia, Bustamante explica que el mercado de ese país ha sido importante para el turismo nacional y que hoy repercute en los centros invernales de esquí donde cada invierno llegaban muchos turistas brasileños atraídos por la nieve.