Frente al incierto futuro que enfrenta el país por el Covid-19 y la crisis económica, los pequeños agricultores han debido sumar un crudo invierno que dañó sus invernaderos y siembras, por lo que piden que el Consejo Regional, con recursos regionales, financie un Plan de Emergencia para el sector que pueda ser distribuido a través del Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (Indap).

En Puerto Natales más de un centenar de pequeños huerteros advirtió con impotencia cómo sus invernaderos se iban destruyendo bajo el peso de la nieve que pasados los días se transformaba en una gruesa capa de escarcha.

En otros casos la cubierta de polietileno experimentó daños que no le permitirán enfrentar los vientos de primavera. 

Jorge Asencio fue favorecido el año pasado con un proyecto Sercotec para construir un invernadero de 120 metros cuadrados. Su propósito era incursionar en la lombricultura y aprovechar de realizar diversos cultivos. Su iniciativa se vio abruptamente interrumpida durante el invierno. Una gruesa capa de escarcha, como si fuese un gigante, aplastó la estructura que quedó inutilizada. El pequeño agricultor manifestó acongojado que “ya no sirve y hay que hacerlo todo de nuevo”.

“Se pierde dinero, proyectos, de todo se pierde con esta situación. Lo que queríamos hacer igual se frustró para este año y habrá que ver como lo retomamos para la próxima temporada”.

Por su parte, Martín Salamanca, levantó en el huerto 202 de su padre un invernadero de mil metros cuadrados. Recordó que la nieve se acumuló y al otro día se formó una capa de escarcha que marcó y rajó la cubierta de nylon. “En octubre comienza la temporada de vientos así que ahí se terminará de romper”. Ese invernadero lo tenían destinado para la plantación de lechugas y cilantro. 

Además de estas millonarias pérdidas en infraestructura, se sumó la destrucción de los almácigos que se habían sembrado durante el otoño. Ello impactará en la futura producción de primavera-verano.

Esto último le ocurrió a la presidenta del Consejo Asesor del Area de Puerto Natales Lidia Catepillán, quien representa a los usuarios de Indap de la comuna. Producto de las heladas ella perdió gran parte de los almácigos que tenía en uno de sus invernaderos.

La dirigenta declaró que hasta el momento no habían recibido ayuda de nadie, ni siquiera los anunciados bonos. Pese a ello tienen créditos con Indap que deberán responder con las ganancias que obtengan en la próxima cosecha.

Por ello formuló un ferviente llamado “al intendente y al seremi de Agricultura para que nos den una mano, que nos ayuden con recursos para arreglar nuestros invernaderos y comprar insumos que es lo que nosotros en este momento necesitamos”.

Expresó que lo anterior es una necesidad de todos los agricultores de la zona.

Urgente necesidad
de apoyo

En tanto, la presidenta de la Asociación Gremial de Huerteros y representantes de Natales ante Consejo Asesor Regional de Indap, Orita Teca, subrayó que el futuro se ve incierto por la pandemia que afecta a todo el mundo y que ha provocado una crisis económica. En el caso de la región en general se ha sumado un frío invierno, con nieve y heladas que hace mucho tiempo no se presentaba.

A la presencia de escarcha y nieve, se ha sumado en los últimos días un fuerte deshielo, con la consiguiente inundación de invernaderos y predios, afectando además de las cosechas, a los criadores de animales, los que hoy no cuentan ni siquiera con forraje para alimentarlos. En otros casos han debido priorizar la alimentación del hogar y el pago de insumos básicos que indica han tenido un aumento que afecta el presupuesto familiar.

Expresó que frente a este complejo escenario “la gente está exigiendo que el gobierno sea más accesible, no tan cerrado, y que no nos digan que no se puede, porque cuando hay voluntad sí se puede, aunque sea un subsidio que permita que la gente compre semillas, alimento para sus animales y arregle su infraestructura como la techumbre de los invernaderos”.

Puntualizó que los recursos existen y que hasta el momento ha visto una falta de voluntad del gobierno en responder a las demandas del sector.

Citó como ejemplo una carta enviada al seremi de Agricultura, Alfonso Roux, el pasado 13 de junio, respecto de la cual recién recibió una respuesta negativa afines de julio. “Cero preocupación, es como que sino escucharan, responden que no hay recursos, aunque sí los hay, sólo falta voluntad”.

Planteó que esta situación no sólo se da en la provincia de Ultima Esperanza, sino que es algo que afecta a todos los pequeños agricultores de la región. En Magallanes hay 400 grupos familiares que se sustentan con la producción de la tierra.

Plan de Emergencia

En octubre de 2016 el Consejo Regional  de Magallanes aprobó $3.095 millones para el Programa de Transferencia Tecnológica e Inversión de Indap destinado a la agricultura familiar campesina.

Dicho Consejo Regional estaba integrado, entre otros, por la ex consejera regional Antonieta Oyarzo, quien manifestó que el objetivo que buscó el Core al aprobar esos recursos -tres veces el presupuesto anual de Indap- fue vigorizar las economías locales con el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina a través de diversas líneas de apoyo como capacitación; acceso a nuevas tecnologías; entrega de implementación e incluso giras de intercambios para aprender de sus iguales de otras zonas del país.

Con ello se buscó mejorar su organización, aumentar su producción y entregar productos de calidad al mercado regional, lo cual se logró en gran parte. 

La mirada de los consejeros de ese entonces de pensar en el desarrollo regional activando las economías locales “fue producto de una voluntad política del Core anterior y de la valorización del esfuerzo y del valor social que tiene la agricultura familiar campesina” destacó Antonieta Oyarzo.

Por ello, llamó a retomar esa visión de desarrollo local, escuchando a las organizaciones y la comunidad organizada para establecer un diálogo y desde allí crear estrategias que impliquen la entrega de las herramientas adecuadas para responder a las necesidades de la población.