Algunos lo llaman “reinventarse” como si tratara de una cosa o como si fuese muy sencillo cambiar de un momento a otro la profesión u oficio que se ha ejercido toda la vida por otro rubro.

La “necesidad, obliga” como se decía antiguamente y eso ha sucedido con cientos de trabajadores de la industria del turismo que en un instante dejaron de trabajar y que hoy se enfrentan a un incierto futuro, ya que prácticamente se da por perdida la temporada 2020-2021 y se espera recién a fines del próximo año retomar la actividad. Ello, los ha obligado a incursionar en nuevas actividades que les permita tener un ingreso económico y mantenerse ocupado. Esto último, en tiempos de pandemia parece una necesidad muy importante. Es una forma de sentirse útil y de tener la mente en otra cosa y no ponerse a pensar en el futuro, hoy tan confuso y con tan pocas certezas.

Envoltorios ecológicos

Desde hace 12 años Sofía Mardones trabaja como guía de turismo en el Parque Nacional Torres del Paine. Al llegar la pandemia, como la gran mayoría, nunca pensó que sus consecuencias se iban a prolongar por tanto tiempo.

Su trabajo ligado al medio ambiente le hizo tener la idea de utilizar un producto reutilizable y finalmente biodegradable, que reemplace al plástico. Fue así que produjo envoltorios ecológicos confeccionados con telas de algodón tratadas con resinas de árbol, cera de panal de abejas y aceite de jojoba, que le entregan propiedades conservantes, antibacteriales, antifúngicas y respirables las cuales se pueden utilizar para envolver alimentos (en reemplazos del plásticos) entre otros usos. Luego se pueden lavar y volver a utilizar y cuando ya haya superado su vida útil se puede destinar a la formación de compos, al ser biodegradable.

Ya durante la pandemia, con sus mismos conocimientos y ante la demanda de cercanas, comenzó a producir toallas higiénicas para las mujeres con telas de algodón. Aunque no es un ingreso seguro, constante y de la envergadura que entrega el trabajo como guía le permite tener un ingreso y mantener su tiempo y mente ocupada.

“Económicamente no hay nada más. No hay muchas opciones de trabajo. Con esto no te vas a hacer millonaria, pero por lo menos vas a tener una entrada y es mejor que no hacer nada. Te ayuda por dos lados, mentalmente y económicamente”, sostuvo. Sus productos se pueden adquirir en el intagram : Envoltorios.bee.eco.

Estructuras metálicas

Por su parte, Carlos Ulloa lleva 24 años como guía de turismo. En marzo se encontraba a cargo de un grupo de 14 turistas franceses en el circuito de la W en el Parque Nacional Torres del Paine. De un momento a otro salió con ellos del recinto, los llevó al aeropuerto y los envió de vuelta a su país. Desde ese momento mantuvo la esperanza que la próxima temporada podía ser mejor. Durante el invierno se dio cuenta que la situación no se iba revertir y el primero de septiembre decidió con su amigo Roberto Calos Bahamondez (guía de turismo al igual que el) a comenzar a trabajar en estructuras metálicas. Se trataba de una afición que tenía hace muchos años y además contaba con las herramientas requeridas. Ya hace cinco años había creado un carro de arrastre para el turismo. Este mes ha tenido varios pedidos, como carros de arrastre, instalación de huinches y carros para el traslado de caballos que se utilizan en las estancias.

Expresó que “no tengo la costumbre de estar quieto. Toda la gente del turismo está cesante. Así que pensé en este emprendimiento y hasta el momento nos ha ido bien”.

Es posible contactarse con ellos por facebook en la página Sharks Sa.

Champú sólido

Un producto natural que ingresó al mercado natalino es el que tiene que ver con los champú sólidos, que originalmente estuvieron pensados para comercializarlos entre los turistas. Era una forma fácil de transportar un producto totalmente natural y amigable con el medio ambiente. Esa fue la idea original de la guía de turismo por ya 16 años Gabriela Nager, quien el invierno del año pasado viajó a Santiago y realizó un curso de cosmética natural. Durante el verano, como todos los años, ahorró para el invierno, sin pensar en la pandemia, la cual al llegar también pensó que venía a quedarse por poco tiempo.

Sin embargo ya tenía la idea de los champú sólidos, por ello ya hace cuatro meses comenzó a comercializarlos, primero entre amigos y conocidos y luego ampliando su círculo de clientes. Aunque le permite una entrada aun no la logrado recuperar la inversión original. Para ello tendría que aumentar el precio, lo que por el momento no espera realizar, pese a que cada vez cuesta más contar con los insumos además del alto costo que implica su traslado a Puerto Natales.

Expresó que además del tema económico “quiero venderlos para que la gente comience a conocerlos y ha ser más sensible y cuidadosa con la naturaleza, produciendo además un cambio en sus vidas”.

Agregó que “mi idea es seguir con la producción. No es que vaya a ganar mucho dinero, pero por un lado es una entretención, me mantiene ocupada. Yo lo veo un poco como para mantenerme para no gastar todos mis ahorros”. Su producto es posible adquirirlo a través de su págica de facebook: GabiNager.