Un 25 de Abril de 1541 se designa al “Primer Policía de Chile”

El primer policía del Reino de Chile fue designado por Pedro de Valdivia el 25 de abril de 1541, a los dos meses de haber fundado Santiago, recayendo el cargo de Alguacil Mayor, en su sobrino el Capitán Juan Gómez de Almagro, para que velara por el cumplimiento de las leyes, en la naciente ciudad.

Luego este cargo fue llenado en todas las nuevas ciudades fundadas, el que perduró durante el período hispano. Si bien, en un primer momento los Alguaciles Mayores realizaron tareas policiales orientadas a servir a la población española, muy pronto se extendieron hacia todos los miembros de las distintas etnias nativas que se unieron a los conquistadores. En los campos, en cambio, estas funciones fueron entregadas a los Alcaldes de la Hermandad.

El primer Cuerpo de Alguaciles Mayores quedó inmortalizado en la historia por su heroica hazaña, luego que un grupo de catorce hombres salió del Fuerte de Purén para juntarse con Valdivia en el Fuerte Tucapel, lugar donde se enfrentaron en un cruel combate con las fuerzas del Toqui Lautaro, lo que dio origen a la leyenda de: “Los Catorce de la Fama”.

Esta historia comienza en diciembre de 1553, cuando los mapuches iniciaron un gran alzamiento bajo las órdenes de Lautaro, razón por la cual, Valdivia que se encontraba en Concepción, decidió ir a proteger el Fuerte Tucapel, citando en ese lugar a Gómez de Almagro, por los movimientos indígenas en torno a éste.

Mientras tanto, el Alguacil que se encontraba en el Fuerte de Purén, en el momento de cumplir con las órdenes emanadas de Valdivia, fue engañado por un emisario de Lautaro, quien le informó que el fuerte sería atacado. Entonces decidió quedarse para protegerlo, pero al observar que los indígenas que sitiaban Purén se mantenían quietos, decidió salir junto a trece alguaciles más, la noche del 25 de diciembre, para reunirse con Valdivia en Tucapel.

Pero al amanecer del día 26, Valdivia llegó al fuerte, fundado anteriormente por él, encontrándolo completamente destruido. Allí debió enfrentarse, sin los refuerzos de Gómez de Almagro, a las fuerzas de Lautaro, lugar donde fue completamente derrotado el Ejército de los Conquistadores, ya que Valdivia como sus hombres perecieron en la contienda.

Al día siguiente llegaron los catorce alguaciles al Fuerte de Tucapel, donde pudieron constatar la terrible derrota. Los despojos desnudos y destrozados de sus compañeros atestiguaban lo ocurrido. Entonces, Gómez de Almagro se bajó del caballo para verificar lo que estaba observando, momento en que las tropas de Lautaro atacaron al grupo, de la misma forma que lo habían hecho con Valdivia.

La técnica utilizada por los mapuches consistía en atacar por oleadas, lanzando los escuadrones, uno tras otro, sin dar descanso al enemigo; de manera que, al retirarse del combate el primero, aparecía el siguiente. En esta batalla los catorce jinetes lucharon valerosamente contra el enemigo, pero al atardecer se dieron cuenta que los contendores los superaban y tras una desesperada carga, decidieron abrirse paso para huir de regreso a Purén.

En la retirada los alguaciles fueron cayendo uno tras otro: Leonardo Manrique, Sancho de Escalona, Pedro Niño, Gabriel Maldonado, Diego García y Andrés Neira. Cuando los sobrevivientes ingresaron al Valle Llicura pereció Alonso
Cortés. Una vez en el valle los siete alguaciles que quedaban lograron juntarse, pero en esos momentos cayó muerto el caballo de Juan Gómez de Almagro. En estas condiciones el alguacil se dirigió al resto del grupo con las siguientes
palabras:

“Señores, si aquí aguardáis para favorecerme, seréis todos muertos. Idos, que yo estoy mal herido. Más vale que yo sólo muera y no todos». Y acto seguido se internó en un bosque.

Los seis Alguaciles lograron llegar al Fuerte Purén, donde los habitantes se alarmaron al ver su estado y conocer la derrota sufrida por Valdivia y emprendieron la marcha hacia la ciudad La Imperial.

Camino a La Imperial el grupo fue informado de un español herido cerca de Purén. De inmediato salieron en su busca Alonso de Coronas, Pedro de Avendaño, Martín de Ariza, Antonio Gutiérrez de San Juan y Alonso Ribera. Finalmente, dieron con él, era Juan Gómez de Almagro que iba a pie, desnudo, descalzo, malherido, desfigurado, con las manos y los pies muy hinchados, casi sin sentido, pero empuñado firmemente su espada.

Este grupo de los catorce hombres que salieron de Purén para ir a juntarse con Valdivia en Tucapel, es el que la historia conoce como: «Los Catorce de la Fama»